Lo más complicado es juntar un lote de toros que tenga presencia, trapío y edad; con carácter, bravura y que reúna todas las condiciones para dar posibilidades de triunfo , comentó el ganadero Javier Sordo en charla con El Economista.

El también prestigiado arquitecto mexicano y dueño de la ganadería queretana de Xajay mandó un encierro que habrán de lidiar el rejoneador Jorge Hernández Garate y los matadores de a pie, Eulalio López el Zotoluco, Sebastián Castella y Diego Silveti, en el marco de la octava corrida de la Temporada Grande en la Plaza México el próximo domingo.

Sordo Madaleno dijo estar convencido de que el éxito para criar toros bravos está basado en que tengan el menor contacto con el ser humano. Tratamos de tener la menor presencia posible; es decir, que se mantengan en su hábitat natural en los cuatro años de su vida, que no esté viendo que se le da de comer todos los días y para ello es importante tener buenos espacios, amplios y saber criarlos, pues una parte de la bravura tiene que ver más con la forma de su crianza que con la genética , comentó.

El año pasado fue un año excelente para la dehesa queretana, ya que indultaron cuatro ejemplares de su hierro y dos de ellos fueron en la Plaza México, un novillo y un toro, situación que les dejó el nivel muy alto, o aquel 5 de febrero, cuando en el aniversario del coso grande les cortaron siete orejas, cuatro El Juli, dos Ponce y una más San Román, o el mano a mano ganadero con Pepe Garfias, festejo en que Miguel Espinosa Armillita Chico cortó un rabo y Federico Pizarro otro.

En cuanto al precio de los toros, el escrupuloso criador mencionó: Llevamos algo de tiempo sin que nos suban el sueldo, en general a todo mundo se les paga entre 40,000 a 60,000 pesos cada toro y eso carece de importancia para nosotros, pues lo más importante es que venimos a refrendar el triunfo del año pasado, pues la ganadería se mantiene por cariño y afición más que por ser un negocio , finalizó.