Las protestas en los Juegos Panamericanos de Lima 2019 tuvieron consecuencias para los atletas estadounidenses de cara a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

En la competencia de Perú, dos deportistas de Estados Unidos, el esgrimista Race Imboden y la lanzadora de martillo Gwen Berry, se manifestaron por desacuerdos políticos en el podio en la entrega de medallas de sus eventos, situación sobre la cual las autoridades de su país ya tomaron cartas en el asunto.

De acuerdo con reportes de la prensa, la CEO del Comité Olímpico y Paralímpico de Estados Unidos (Team USA), Sarah Hirshland, envió una carta a cada uno de los protestantes en la que indicó que respeta las posturas políticas, pero que está en desacuerdo con el momento y la manera de hacerlas públicas.

El organismo deportivo dejó en claro que definirá castigos sobre protestas similares, esto para evitar que se repita en una plataforma mayor, como serán los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. En el caso de Berry e Imboden, ambos estarán a prueba los próximos 12 meses.

En declaraciones en el USA Today, Berry dijo que la injusticia social en Estados Unidos “es muy importante como para no decir nada”. La atleta tuiteó el pasado 20 de agosto que “si no se dice nada, no se hará nada, y si no se arreglará, nada cambiará.

Race Imboden también se expresó por Twitter: “El racismo, el control de armas, el maltrato a los inmigrantes y un presidente que difunde odio están arriba en una lista larga. Elijo sacrificar mi momento en la cima del podio para llamar la atención sobre temas que creo necesitan ser considerados”.

Imboden también escribió una columna en el Washington Post, en la cual menciona que “como hombre blanco privilegiado, es tiempo de hablar de los valores estadounidenses que mi país parece perder de vista”, y que sigue los pasos de Colin Kaepernick, Megan Rapinoe, Muhammad Ali, John Carlos y Tommie Smith.

La intención por parte de las autoridades de evitar protestas en los juegos de Tokio es porque Estados Unidos estará en campaña presidencial.