Desde que detonó la confirmación de la SuperLiga se han cruzado reacciones que ocupan conceptos teóricos, desde señalarla como un atentado a la meritocracia, a la competitividad deportiva o como un golpe de la aristocracia de los magnates más influyentes del futbol. Hay expresiones también que denotan una nostalgia anticipada de no contar con los equipos potencia europeos en una Champions League o en una competencia avalada por la UEFA. Incluso se visualiza el escenario de no tener a estrellas de futbol representando a sus selecciones nacionales, una condena que dicta la FIFA.

Lo cierto es que los adjetivos que se oponen al nuevo colectivo no podrán decir que no es un buen negocio y un espectáculo deportivo que atraerá más audiencia y más interés de patrocinios. En la SuperLiga están 11 de los 15 clubes de futbol más valiosos del mundo, a excepción del AC Milán, que ocupa el lugar décimo sexto.

La nueva liga es ya una postura real después de ser la polémica revelación de Football Leaks en el 2018 y que fue publicada por la revista Der Spiegel, entre otros medios que eran parte de la European Investigative Collaborations (EIC). Ahora es una lucha de poder que amenaza con remodelar el futbol europeo y confronta a las asociaciones de futbol del continente.

El patrocinador principal es el banco con sede en Estados Unidos JP Morgan, que se comprometió a destinar una inversión de al menos 4,000 millones a los ‘clubes fundadores’ para gastos en infraestructura y recuperación del impacto de la pandemia de Covid-19. Mientras que el ingreso por derechos de transmisión se mantiene en incógnita y al menos, Sky Sports fue la primera televisora en decir que no ha tenido negociaciones ni firmará con otra competencia ajena a la UEFA o a la FIFA.

“Puedo confirmar que nosotros financiamos la operación, pero no tenemos más comentarios al respecto por el momento”, corroboró un portavoz de JP Morgan.

Cabe destacar que el proyecto se había mencionado en septiembre 1998 en un encuentro entre representantes de la institución financiera, el Real Madrid y Media Partners.

En tarifas de transmisión tan solo la UEFA extrae casi 4,000 millones anuales de los derechos de los medios en todas sus competiciones, el triple de la cantidad que recaudó en 2011-12, de acuerdo al último informe financiero de la asociación. El paquete de transmisión de la SuperLiga tendría más músculo una vez que los equipos podrán quedarse con los ingresos por suscripción, los juegos como Fantasy League y las redes sociales. La UEFA no tendría partida, no será el organismo administrativo que los supervise, ni el que gestione los premios en metálico, ni controlará los derechos de los medios de comunicación.

El mandamás de la SuperLiga es el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, quien ha justificado que la razón principal por la que el equipo es parte del colectivo se debe a las pérdidas financieras de la pandemia.

"Los clubes importantes de España, Inglaterra e Italia tienen que encontrar una solución a esta pésima situación en la que se encuentra el fútbol. Al crear una SuperLiga, en lugar de jugar la Champions a mitad de semana, podemos aliviar la pérdida de ingresos. El fútbol tiene que evolucionar y adaptarse porque está perdiendo interés. Hay que hacer algo y la pandemia lo apresuró. Estamos todos arruinados. En lugar de jugar la Champions ahora hay que buscar algo tentador que sea jugar entre los grandes clubes. Estamos en un momento crítico. Quince equipos generan valor, y otros cinco lo harán. Hacer la SuperLiga por mérito deportivo. No es una liga cerrada. Creemos en el mérito de los equipos para que luchen por merecer jugar en una competición como esta”, explicó en una entrevista con El Chiringuito TV.

La ausencia de equipos reconocidos internacionalmente y sus jugadores estrella podría deprimir el valor de la oferta de retransmisiones de la UEFA. Un torneo sin los clubes más populares de Europa podría obligar a las emisoras a reconsiderar sus acuerdos en la región. ViacomCBS y Univision invierten juntos, por ejemplo, 150 millones anuales en los derechos estadounidenses de la Champions y CBS hace de los partidos un componente clave de su oferta de transmisión Paramount +.

La SuperLiga se anunció la misma semana que la UEFA presenta el nuevo modelo de la Champions League que arranca en la temporada 2024-2025, basado en un aumento de clubes (de 32 a 36), un renovado formato que adoptará el sistema  de liga todos contra todos, con el fin de asegurar mayores ingresos porque se jugarán más partidos.

Actualmente, las competiciones de clubes de la UEFA generan 3,250 millones de euros. De esos 295 millones de euros se destinan a costes organizativos y se reservan otros 227,5 millones de euros para pagos de solidaridad. De los ingresos netos resultantes, 2,730 millones de euros, el 6.5% se reserva para el fútbol europeo y permanece en manos de la UEFA y el 93.5% restante, 2,550 millones de euros se distribuyen entre los clubes participantes. Del dinero destinado a los equipos, 2,040 millones de euros se reparten entre los clubes que compiten en la Champions League y la Supercopa, y los otros 510 millones de euros a los que participan en la Europa League.

De acuerdo con Bloomberg, la nueva liga podría atraer derechos de transmisión mayores que los cerca de 2,400 millones de dólares en ingresos televisivos obtenidos por la Champions. Además los equipos también se beneficiarán por la venta de los derechos de transmisión, las entradas a los partidos, patrocinios y merchandising. Los clubes del núcleo tendrán garantizados puestos en la competencia todos los años, a diferencia de la actual, con el fin de que los clubes tengan un modelo financiero más sostenible.

Las últimas cuentas de Barcelona, uno de los fundadores, arrojaron una deuda bruta de más de 1,400 millones de euros, con una deuda neta de 488 millones. El club acordó una rebaja temporal del salario de los jugadores el año pasado y tuvo que retrasar los pagos a los jugadores en diciembre.

Juventus y Man United repuntan en Bolsa

La cotización bursátil de la Juventus y del Manchester United, dos de los 12 grandes clubes europeos que anunciaron su participación como fundadores de la SuperLiga experimentaron el lunes un fuerte aumento. Luego de décadas amenazando con el cisma, los grandes clubes del continente, con Real Madrid, Liverpool o United a la cabeza, dieron el paso y crearon una sociedad privada.

La acción de la 'Juve', cotizada en la Bolsa de Milán, cerró con una subida del 17,4%, a 0,911 euros. En la Bolsa de Nueva York, el título del Manchester United cerró con un alza del 6,74% hasta los 17,26 dólares. El resto de clubes disidentes no cotizan en Bolsa.

"El incentivo financiero para estos clubes es evidente, con un sobre de varios miles de millones de dólares en el corazón del proyecto", comenta el analista jefe de Markets.com, Neil Wilson.

Además, "la ventas de boletos, los patrocinadores y los productos derivados deberían también aportar beneficios, teniendo en cuenta la enorme audiencia de estos clubes", opina Alberto Francese, responsable de investigación de intermediación corporativa del banco italiano Intesa Sanpaolo.

La mayoría de los ingresos de la SuperLiga debería salir de los derechos de televisión, siguiendo el ejemplo de la actual financiación de la Champions. Pero por el momento no ha salido a la luz ningún acuerdo de difusión, ni tampoco una fecha para una eventual futura licitación.

Algunos de los aspirantes, que no son miembros fundadores de este club privado, tuvieron una jornada estable o con ligeras caídas: el Olympique Lyonnais perdió un 2,10% y la AS Roma ganó un 0,17%.

De acuerdo al impacto que genera una Champions en la Bolsa, en mayo del 2019, de los 14 equipos de futbol europeos que cotizaban entonces y que entraron a la ronda final de la Liga, las acciones de la Juventus fueron las que más subieron. El precio de los títulos del equipo italiano aquel año registraron un avance de 37%, mientras que las del Ajax subieron 16% en el mismo periodo.

El valor de mercado de la Champions League es de 14,900 millones de dólares, según Transfermarkt, tomando en cuenta a 32 clubes participantes. 

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