Los más de 30,000 policías y guardias que estarán vigilando parecen hacer de Sochi la ciudad más segura del mundo en los próximos Juegos Olímpicos invernales podrían resultar insuficientes para controlar cada uno de los lugares, rincones y sitios en los que se desenvuelvan las competencias.

Es por ello que el gobierno, aunado a las medidas que ha implementado el Comité Organizador, buscará la manera de no permitir que las amenazas de ataques se instalen de alguna manera a la ciudad rusa.

¿Quiere usted llegar a Sochi? A menos de no llegar en un vehículo oficial o en un auto registrado de un habitante de la ciudad, no podrá hacerlo. Y es que, desde hace un mes, ningún auto ajeno a la ciudad o a los vehículos oficiales de los Juegos Olímpicos pueden ingresar a Sochi y no podrán hacerlo durante el evento ni un mes después de que concluya la justa.

Incluso los vehículos que provean algún servicio en específico relacionado con la justa necesitan un pase especial para poder entrar a la ciudad.

Ya que uno esté adentro de la ciudad, tampoco podrá ser una persona libre de andar y conocer los sitios famosos y emblemáticos, al menos no en su totalidad y no sin ser vigilado.

El gobierno de la ciudad ha implementado Zonas Prohibidas para habitantes, atletas y visitantes que no estarán disponibles durante el evento.

Algunas sólo tendrán un acceso controlado para el cual se requiere un boleto y confirmación de identidad. Las zonas prohibidas incluyen partes de la zona fronteriza que separa a Rusia de la región separatista georgiana de Abjasia muy cerca de las instalaciones costeras , así como partes protegidas del Sochi National Park.

Del mismo modo, la seguridad está pensada para los espectadores de la justa. Los rigurosos controles de seguridad iniciaron desde la etapa de la compra de boletos vía Internet. Cualquier persona que desee asistir a los Juegos Olímpicos tendrá que comprar una entrada en línea en la que deberán detallar los datos de su pasaporte y los contactos para que las autoridades puedan comprobar su identidad a su llegada.

Al conseguir su boleto le será otorgado un pase de espectador , el cual será indispensable para asistir a eventos deportivos para una rápida identificación. Además, al entrar al inmueble deberá pasar por un control muy parecido al que se requiere en los aeropuertos internacionales.

Sochi estará vigilada las 24 horas del día gracias a las 5,500 cámaras de seguridad que se instalaron a lo largo de los 3,526 metros cuadrados que constituyen la ciudad, con el fin de detectar anomalías o personas extrañas que pudieran resultar una amenaza para los juegos.

Y por si alguien pensaba que esto era suficiente para mantener el control de todo aquel que esté en Sochi durante el periodo de la justa invernal, lo cierto es que la seguridad va más allá en estos Juegos Olímpicos.

Pese a que el gobierno decidió poner Wi-Fi para conectarse a Internet en toda la ciudad, el servidor está controlado por el Departamento de Seguridad y tiene una tecnología de inspección profunda que le permite estar al tanto de las páginas que se visitan, así como las conversaciones que cada persona tiene vía Internet, con quién y qué dicen.

Aunado a ello, todo aquel que entre a Sochi debe tener en cuenta que todos los dispositivos móviles (smartphones, tablets y todo aquello que sirva para conectarse a Internet y comunicarse vía telefónica) podrán ser intervenidos por el servicio de investigación y, si es necesario, serán requeridos y confiscados en caso de que la policía lo considere necesario.

Así pues, tal y como lo afirma el periodista ruso Andrei Soldatov, estas medidas resultan la vigilancia más completa en la historia olímpica .

cristina.sanchez@eleconomista.mx