Figurar como una de las potencias a nivel mundial es uno de los objetivos de Rusia, y uno de los caminos que ha decidido tomar para conseguirlo es la organización de grandes eventos deportivos, por lo que desde el 2013 han iniciado una de las etapas más fructíferas en ese sentido y los Juegos Olímpicos de Sochi, que inician hoy, no serán la excepción.

Casi todos los eventos que el país se ha decidido a organizar tienen como apellido Mundial : atletismo, Universiada, rugby, natación, hockey, futbol y aquellos que no, resultan ser también eventos de talla internacional, como la justa invernal y los Grandes Premios de Fórmula Uno, éstos últimos que se llevarán a cabo desde este año y hasta el 2019.

El año pasado, Rusia organizó el Campeonato Mundial de Atletismo y la Universiada en Kazán. Este último evento, supuso una inversión del gobierno ruso de unos 4,500 millones de dólares, para construir 30 de los 64 inmuebles que se utilizaron.

Del costo total, unos 435 millones se invirtieron en la construcción de la villa olímpica. No obstante el costo de los inmuebles, la mayoría de ellos serán utilizados para los mundiales de natación, en el 2015, y la Copa del Mundo de Futbol del 2018.

La Universiada, a la cual acudieron cerca de 12,000 atletas de 160 países, que compitieron en 27 deportes y atrajeron a unos 150,000 aficionados, fue el primer gran evento internacional organizado en Rusia desde los Juegos Olímpicos de 1980, en Moscú, y también, el primer test oficial de cara a los megaeventos que Rusia ha estado y seguirá preparando hasta el próximo 2018.

UN ASUNTO MÁS ALLÁ DEL DEPORTE

De acuerdo con el documento The Politics of Sports Mega-Events in Russia: Kazan, Sochi and Beyond , del doctor Andrey Makarychev, integrante de Instituto de Gobierno y Políticas de la Universidad de Estonia, la Universiada significó para el presidente de Rusia, Vladimir Putin, el mejor test para saber qué tan hábil era su régimen para albergar exitosamente eventos globales .

Sin embargo, para el experto, los Juegos Olímpicos de Invierno son una parte esencial de la narrativa triunfalista de Rusia de resucitar de entre sus rodillas, recuperando su estatus de gran potencia, y volviendo a la primera división de la política mundial , explica Makarychev.

Pero Sochi 2014 representa mucho más que un evento olímpico para Rusia. Obligarse al éxito de la justa invernal es casi una misión. El año pasado, el alcalde de Kazan, Ilsur Metshim pidió considerar a su ciudad para ser candidata a los Juegos Olímpicos y Paralímpicos del 2024.

Metshim aseguró que había platicado con Putin acerca de esa posibilidad, a lo que el presidente ruso respondió que el primer paso sería asegurarnos de tener un buen final con los Juegos invernales y después de Sochi, hablaremos de los Juegos Olímpicos .

Pero no sólo eso. Luego de Sochi, Rusia habrá de prepararse para recibir el Gran Premio de Fórmula Uno el próximo 12 de octubre, el cual será el segundo gran evento en Sochi este año.

De acuerdo con Makarychev, esto sólo hace ver lo ansioso que está Rusia, y en particular Vladimir Putin, de mostrar que puede ejecutar proyectos internacionales importantes, mientras que la Unión Europea está sumida en una gran crisis económica y así salir avante como una potencia .

Rusia tendrá además otros megaeventos deportivos más adelante. En el 2016, será sede del Mundial de Hockey, mientras que en el 2018 albergará la Copa Mundial de Futbol, que abarcará 13 ciudades del país.

Sin embargo, de acuerdo con el documento de Makrychev, la búsqueda de eventos deportivos para Rusia busca tener además un efecto de política interna, que posiblemente Putin no podría conseguir de otra manera.

Y es que el discurso del Presidente ruso ha buscado ser nacionalista y conservador, esto último lo ha llevado a ser criticado por sus políticas de diversidad de estilo de vida y de los derechos humanos.

En muchos aspectos, la celebración de grandes eventos deportivos ayuda a socavar la coherencia del discurso nacionalista y conservador de Putin con la apertura de nuevos espacios para el público, para articular temas como la tolerancia, la diversidad de estilo de vida y los derechos humanos , explica Makaryvech.

Y aunque algunos grandes eventos han logrado tener éxito a nivel político, lo cierto es que Rusia tendrá que luchar, en los años venideros, con las polémicas en las que se ha visto envuelto previo a los Juegos Olímpicos de Sochi, pues como asegura Makryvech, no todo resulta positivo.

Los grandes eventos también abren las vías, para retratar al gobierno ruso como corrupto y mal administrado, incapaz de afrontar con eficacia los retos de seguridad, e insensible a las cuestiones ambientales , concluye.

No obstante, Rusia seguirá luchando por convertirse en una potencia a nivel deportivo, aun cuando su organización deje mucho qué desear.