“Es complejo porque son competencias que en teoría no importan. Pero si no las ganas, es un fracaso. Entonces es una situación muy contradictoria, porque no te prestan jugadores, pero sí quieren resultados importantes. El proceso así es, pero entonces, se debería calificar el desarrollo del jugador, más que el resultado”, explica a El Economista Raúl Gutiérrez, exentrenador de la selección Sub 17, 20 y 23 de México.

Jaime Lozano llegó en diciembre del 2018 a la dirección técnica de la Sub 23 con la encomienda de llevar al equipo a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Jimmy tomó el banquillo con experiencia como entrenador de Gallos Blancos de Querétaro. Currículum distinto al de Gutiérrez, quien pasó por el proceso de formación de selecciones desde la Sub 17. El Potro considera que la mejor opción es comenzar desde Centroamericanos hasta Olímpicos; a pesar de ello, piensa que el trabajo de Lozano con el Tri ha sido bueno.

“Jaime es un tipo que empieza a conocer muy bien a toda la gente involucrada en el proceso, y en esa medida sus equipos irán mejorando. Hasta el momento en Toulon y en los torneos en que nos ha representado, lo ha hecho bien”, comenta el técnico campeón del mundo con México Sub 17.

De cara a los Olímpicos de Tokio 2020, la selección mexicana cuenta con tres torneos de preparación: Lima 2019, el Torneo Maurice Revello y las eliminatorias olímpicas. Estos tres con la finalidad conjuntar un equipo capaz de competir por una medalla. Sin embargo, como los torneos son ajenos a la FIFA, los equipos no están obligados a ceder a sus jugadores al Tri. Esto provoca que no se trabaje con un solo equipo titular o concretar un plan de trabajo con los mismos jugadores de cara a Tokio 2020, lo que genera más dudas que certezas por priorizar los resultados sobre el desarrollo de los futbolistas.

“Los Panamericanos o te dejan muy alto o mal parado. Es un torneo que va a tener influencia directa en cómo se percibe a este equipo en lo interno y externo, porque si ganan la medalla de oro, vas a llegar en muy buen estado a la eliminatoria y con buenas  probabilidades a los Juegos Olímpicos. Si no pasas de ronda, o no consigues medallas, sin duda repercutirá bastante”, comenta a este diario el entrenador mexicano, Jacques Passy.

A diferencia de la convocatoria para el torneo esperanzas de Toulon, para los Panamericanos, Lozano no contó con 12 jugadores que había llamado. Ausencias como: Alan Mozo, Sebastián Jurado y Erick Aguirre.

Por ello, Gutiérrez explica que la gestión del equipo sobre los nombres con los que puede contar el entrenador debería de crear conciencia en la parte administrativa, para juzgar al entrenador basado en el material con el que cuenta. Considerando que si tiene elementos para competir por el título, se exija el resultado, pero si no es así, tomar en cuenta que implica una buena opción para desarrollar talento joven.

Recordando la hazaña con Jesús Rodríguez

El primer Tricolor que venció a Argentina

“Después de 36 años, que se vuelva a dar y recordarlo es algo muy bonito. Los muchachos están escribiendo en el WhatsApp muy contentos, y bueno, te das cuenta de que de alguna manera hiciste historia”, platica a El Economista, Jesús Rodríguez, entrenador de la primera Selección Mexicana que venció a Argentina en un partido oficial en Juegos Panamericanos.

En 1983, el conjunto tricolor venía de un fracaso importante en el Estadio Azteca, en el que la afición se enfureció y lanzó piedras a los futbolistas. Por lo tanto, de la actuación en Panamericanos, era la prensa que constantemente dudaba del papel que realizarían y los fanáticos no creían en el equipo.

En esa época, Brasil venía de ser campeón juvenil y Argentina de obtener el segundo lugar. La reglamentación era distinta y se permitía reforzar con un número ilimitado de jugadores de la Selección mayor. Lo que complicaba aun más la situación, a causa de que México sólo contaba con juveniles que no pertenecían a ningún equipo.

Si el panorama era adverso, a los 10 minutos de comenzar el partido, Carlos Hermosillo fue expulsado. Sin embargo, “los jugadores salieron inspirados y jugaron excelente, lo que les permitió ganar por un marcador de 2-0”.

Las claves para el triunfo histórico de México fueron que en ese tiempo los jugadores se concentraban en el Comité Olímpico y empezaban el proceso desde Centroamericanos hasta Juegos Olímpicos.

Luego de la victoria, los juveniles tomaron otro rol y fueron adquiridos por equipos de Primera División. Carlos Hermosillo fue al América, el portero Eduardo Fernández a Chivas, Raymundo Rodríguez y Héctor Román a Tigres, entre otros.

Aunque, Jesús Rodríguez hace a un lado las individualidades, asegurando que “la fortaleza de este triunfo era el juego en conjunto, porque una de las cualidades de los equipos no es seleccionar a los mejores, sino hacer que jueguen juntos”.