En verano del 2014 José Daniel Guerrero llegó a Coapa como refuerzo del América tras descender con Atlante. La incorporación de era de bajo perfil para las Águilas pero, lejos de fracasar, echó a andar la fórmula que le ha permitido sostenerse con el equipo, con quienes ya celebró un título de Liga y dos de Concacaf.

A Chepe no le interesa hacer ruido en los medios, y aclara que si un día se tiene que hablar algo de él, tiene que ser de lo que hace o no en la cancha.

Los escándalos siempre han sido ajenos a su carrera, misma que le ha permitido dar la vuelta olímpica con Atlante (Apertura 2007) y América (Apertura 2014). Además, en sus inicios defendió la playera de la selección nacional Sub 20 en Canadá 2007.

El volante de 29 años, que cumple su sexto torneo con América, mencionó en entrevista con El Economista la importancia de la mentalidad , que es lo único que lo ha llevado a triunfar con una camiseta que a muchos les pesa, incluso a futbolistas extranjeros.

En el 2014 llegaste de Atlante, ?donde han tenido atrasos en los pagos, y que es menos mediático que el América. ¿Cómo manejaste ese cambio tan brusco?

Simplemente seguí siendo el mismo. En Atlante siempre me caractericé por ser un tipo que se manejara por la misma línea de trabajo, no tan mediático, no me gustaba que se hablara del Chepe Guerrero fuera de la cancha, siempre tuve claro que lo que se dijera de mí, bueno o malo, fuera de lo que hiciera en el campo, entonces cuando llego acá me encuentro con muchas cosas.

Me costó la adaptación a la ciudad, me encontré con la obligación de ganar títulos mientras que en Atlante si calificabas ya se hablaba de un buen torneo; son muchas cosas distintas pero te vas acostumbrando. Siempre me ha gustado manejarme con un perfil bajo afuera de la cancha y dentro de ella hacer las cosas lo mejor posible.

Hace algunos días peleaban ?el título y ahora ya debutan este ?fin de semana ante Toluca. ¿Ellos son los más obligados por su centenario?

No sólo tienen su centenario, se dará la inauguración de su estadio, ganaron el partido pasado por un resultado bastante amplio (4-1 al Atlas), juegan de local y contra el América, que siempre para el rival es un plus, pero nosotros debutamos en el campeonato y nadie quiere perder en su debut, porque te da la pauta para ir a buscar otras cosas.

Desde que llegaste has competido con jugadores consagrados por la posición y les has ganado. Además ahora tienes en contra la regla 10-8. ¿Los futbolistas mexicanos sufren más?

En lo personal, va más a la mentalidad. Cuando llegué, mi competencia directa en la posición era Jesús Molina (hoy es jugador de Monterrey), que es un gran jugador. Peleamos por el puesto y yo gané en el arranque, porque inicié como titular, después él regresó de una lesión mucho mejor y se gana el sitio con un gran torneo, fue indispensable para ese campeonato (Apertura 2014).

Después, se va Molina y traen a Christian Pellerano. (Sólo permaneció un semestre). En ese momento cualquier otro jugador quizás hubiera bajado los brazos, porque se puede pensar que es extranjero y trae un mejor cartel.

Pero mi mentalidad fue: quien fuera el que llegara, la competencia debía ser contra mí mismo para hacer las cosas de la mejor manera y que el torneo decidiera. Gracias a Dios se me dio la oportunidad a medio torneo por una lesión de Pellerano y me quedé con la titularidad.

Te has ganado un lugar en el equipo, ¿Cómo te miras a mediano plazo?

A corto plazo me gustaría ser titular indiscutible con América, ganar el mayor número de títulos posibles, ser parte de la historia del club.

En lo grupal, ¿cómo se sienten anímicamente luego de la derrota en la serie de penales ante Tigres?

El equipo siempre ha sido muy sólido. Desde que yo estoy aquí siempre he visto a un grupo muy maduro y con experiencia, que va para adelante, puede quedar campeón y de inmediato quiere volver a serlo. Aquí hay hambre de éxito y por eso podemos dejar atrás lo que pasó.

¿Crees que el semestre pasado recibieron críticas excesivas?

La verdad, en lo que representa América para los medios y afición no importa si lo hiciste o bien o mal, lo importante es lograr títulos, entonces arrancamos con esa deuda. Las cosas se hicieron muy bien pero no alcanzó, entonces debemos hacerlo mejor para que llegue el título.

carlos.herrera@eleconomista.mx