Cientos de residentes desafiaron el abrasador calor del verano japonés el domingo para reunirse a lo largo de las calles de la ruta olímpica de ciclismo femenino en Fuchu, en las afueras de Tokio, resistiendo a los llamados para evitar los Juegos debido a la amenaza del Covid-19.

Con la capital japonesa en su cuarto estado de emergencia por Covid-19 a medida que aumentan los contagios, los organizadores prohibieron este mes la entrada de espectadores a todas las sedes, excepto a un puñado de ellas, y pidieron al público que se mantuviera alejado del ciclismo, el maratón y otras pruebas al aire libre.

Haciendo caso omiso de estas peticiones, y de las de los voluntarios que llevan carteles para disuadir a la gente de reunirse, residentes como Komuro Masaka, de 72 años, dijeron que podría ser su única oportunidad de ver un evento olímpico.

"Ahora no permiten espectadores, pero como Fuchu tiene esta carretera desde la que podemos ver la carrera, pensé que ésta podría ser la última oportunidad que tendría en mi vida de ver los Juegos Olímpicos en Tokio. Me hace mucha ilusión", dijo Masaka mientras sostenía una bandera nacional japonesa.

La carrera comenzó a las 13:00 hora local (04:00 GMT), y recorrió un total de 137 km por el área metropolitana de Tokio, pasando cerca de un santuario y un centro comercial en Fuchu.

"Ha sido la primera prueba olímpica que he visto. Me ha sorprendido mucho que sea tan potente", dijo Rintaro Saumaro, un estudiante de secundaria de 17 años.

El sábado, miles de personas se reunieron también para ver la carrera masculina de ruta.