En medio de gritos, empujones, caídos y mucha pasión, llegó el portero Guillermo Ochoa para incorporarse como refuerzo a Águilas del América. Entre 400 y 500 personas lo recibieron en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

“Estoy muy contento de regresar, muy feliz”, indicó a su llegada antes de que los integrantes de las barras del equipo se lo llevaran para hacerle pasillo.

Alrededor de las 2:40 de la tarde, el guardameta salió hacia donde se encontraban concentradas todas las personas, fue entonces cuando comenzaron los gritos de “Memo, Memo” ante una multitud enloquecida por el refuerzo de las Águilas.

En medio de empujones, golpes y amenazas verbales, los barristas abrieron paso para que Ochoa avanzara, lo que generó un mayor caos y que algunos terminaran en el suelo.

La pasión no terminó ahí, se trasladó hasta la camioneta que se llevó a Ochoa, ya que algunos apasionados seguidores se subieron al toldo para arengar ahora la despedida de uno de los últimos ídolos del americanismo, que ya está otra vez en casa.

“Traer a Ochoa fue tal vez la mejor decisión que se ha tomado. Era el único portero que podía llegar y dejar tranquila a la afición americanista”, comentó a ESPN, Moisés Muñoz, exportero del América.

Sobre su recibimiento en el Aeropuerto, Héctor Miguel Zelada, uno de los porteros de mayor reconocimiento del club, comentó en Marca Claro: “Eso lo logra (el recibimiento en el aeropuerto) el América y Memo. Ha logrado a lo largo de su carrera una gran participación en el América y en el exterior. A lo mejor le costó trabajo decidir por cuestión familiar, pero la decisión de repatriarlo es atinada. Se decide en un gran momento de madurez, en el equipo que lo vio nacer y en donde es un ídolo”.