Río de Janeiro. En una era en la que medimos todo, por supuesto que teníamos que documentar cuánto tiempo es la realidad. Bueno, pues lo que nosotros llamamos presente dura 15 segundos. Sí. Ni uno más ni uno menos. Sólo eso. Indica el Instituto Tecnológico de Massachusetts que eso es lo que nuestro cerebro registra como actualidad , que justamente son los hechos y los momentos previos a que suceda. Pues entonces, si eso es verdad, el gol que tardó en conseguir Neymar ayer duró eso: la realidad. Y de paso, el tiempo en que las ilusiones de Honduras se esfumaron. El gol más rápido en la historia de los Juegos Olímpicos.

Brasil buscará acabar con un mito: el Maracanazo, cuando perdió la final del Mundial ante Uruguay en 1950, y por fin colgarse la medalla de oro olímpica, la que se les ha resistido en tres ediciones. Pero en la vida, ¿qué pasa en 15 segundos? Al menos podemos hablar de dos tipos de desgracia: la primera, en Salta, Argentina, en la localidad de Metán. El 17 de octubre del 2015 hubo un sismo de 5.9 grados. Las reseñas dicen que fueron sólo 15 segundos y en ese lapso hubo un muerto, 30 heridos y 15 evacuados.

Y también otro tipo de desgracia, que no cobra vidas pero duele. Ayer en toda Honduras un terremoto emocional derrumbó el ánimo a 8 millones de personas. Así, prontito. Fue mucho paquete para los centroamericanos. 6-0.

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Si alguna vez el astro del FC Barcelona se preguntó qué sintieron los alemanes al liquidar la semifinal ante Brasil hace dos años tan pronto (el fatídico 7-1), pues, seguramente ya sabe que es una sensación más o menos como la que vivió ayer.

Brasil y la medalla más deseada de todas las tiene a tiro. Lo de ayer lo terminó muy pronto y sabía que después de los primeros 45 minutos era tiempo de planear el futuro. Sí, la realidad también nos hace ver lo que viene.

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Aquí en Brasil ocurre un fenómeno extraño. No dejan de criticar a su Selección. Tiran frases como: no son como antes , si tuviéramos un Ronaldo , con Ronaldinho esto sería distinto , faltan jugadores de carácter como Dunga o Sócrates . Recuerdan leyendas y pues así es difícil competir. Pero luego llegan los partidos y enloquecen. El Maracaná lleno, festejando cada uno de los seis goles como si el título llegara ese mismo día. Los locales y las tiendas con el radio o la televisión encendidos y gritando una acción como si la vida se les fuera.

Así es el país del futbol.

Horas después Neymar se enteraría de que la medalla de oro pasa por derrotar a Alemania. ¿Venganza o no de aquel 7-1?

Para muchos, Neymar es la última esperanza para devolver a Brasil al protagonismo que ha perdido en los últimos torneos internacionales. Para empezar, nunca han ganado la presea de primer lugar en los Juegos Olímpicos. Hace cuatro años México llegó como víctima y Oribe los mandó al vestuario desconsolados. La última ocasión que festejaron algo fue en casa hace tres años, cuando se coronaron en la Copa Confederaciones. Una falsa ilusión, porque llegaría lo peor.

Se les apareció Alemania y los despachó de su Mundial 7-1. Ahora, otra vez en casa, Brasil quiere el único trofeo que les hace falta. Y la realidad es así. Dura 15 segundos, pero cada 15 segundos sucede... Entonces así nos iremos hasta cuando se juegue el partido. El oro más deseado del país pasa, dicen, por lo que haga Neymar.