La derrota ante Málaga ha aguado las esperanzas de Real Madrid de defender su título de Liga y el club necesita recuperar la forma antes de la visita de Manchester United en Liga de Campeones el 12 de febrero.

La decisión del técnico José Mourinho de dejar en el banquillo al influyente portero y capitán Iker Casillas en su derrota por 3-2 frente a Málaga aún estaba dando que hablar al día siguiente, y ha dejado una inconmensurable distancia que salvar con Barcelona, según el entrenador portugués.

Tras 17 partidos, los blancos están 16 puntos por detrás de Barsa, líder de la Liga, y siete por debajo de Atlético de Madrid, segundo.

Cuando regresen del descanso navideño tendrán que remontar un 2-1 en contra del partido de ida ante Celta de Vigo, a quien reciben en octavos de final de la Copa del Rey, y la eliminación les dejaría con la Liga de Campeones como única competición en la que tienen opciones realistas de ganar esta temporada.

Mourinho justificó dejar a Casillas en el banquillo sugiriendo que el poco experimentado segundo portero, Antonio Adán, está en mejor forma que el internacional español de 31 años, quien lleva más de una década siendo un fijo ante la red y un héroe para los aficionados.

La imagen del héroe del Mundial y la Eurocopa mirando nervioso el partido desde el banquillo, mientras Málaga ganaba a Madrid en la Rosaleda por primera vez en 30 años, habrá hecho poco por cambiar la idea de que algo va mal tanto dentro como fuera del campo.

El entrenador rechazó una pregunta sobre si teme por su empleo, después del revés ante Málaga y el empate 2-2 con Espanyol de la semana pasada. Si yo sintiera que los jugadores no quieren, soy demasiado honesto para luchar en una batalla perdida, pero los jugadores quieren , refirió a la prensa.

Da la sensación de que la relación entre Madrid y Mourinho está cerca de terminar.