La tercia fue llamada a saludar en el tercio, dos novilleros punteros que acarician el doctorado y uno que debutó con buenas cartas de presentación ante novillos que prometían prestarse al lucimiento.

El triunfador del festejo y también del serial de reapertura fue el queretano Juan Pedro Llaguno quien enfrentó a ‘El 17’, bravo y encastado burel que fue el socio adecuado del torero para recibirlo a la verónica, llevarlo de forma vistosa ante el caballo y realizarle un quite por chicuelinas, cubrir con sobradas facultades el segundo tercio alternando los lados y de poder a poder galleando la suerte para luego, en su faena de muleta, iniciar con estatuario con cambiados por la espalda y tandas por el lado derecho con adornos que le  corearon mucho. Igual lo intentó por naturales pero prefirió el lado derecho en series que alternó con arrucinas, desdén y otros adornos que prendieron el ánimo en la gente, una tanda de manoletinas y cuando el público empezó a pedir el indulto, se tiró a matar para dejar un estoconazo que hizo rodar sin puntilla a su enemigo para que le fueran concedidas las dos orejas del excelente novillo cuyos restos merecieron el Arrastre Lento. El segundo de su lote, ‘Juan Pablo’ de nombre, el joven torero no se conformó y tras cubrir los tres tercios de manera por demás solvente, señaló dos pinchazos antes de la estocada entera y suficiente para saludar en el tercio.

Juan Pedro Llaguno, torero queretano. Foto EE: Eric Lugo

Por su parte, el joven tlaxcalteca José Alberto Ortega, debutó ante ‘Luis Miguel’ un ejemplar bravo y con calidad al que recibió a porta gayola y lanceó variado, toreó en series por el lado derecho pero pincho antes de dejar un bajonazo y escuchó un aviso. Ante el cierra plaza, ‘Recordándote’ de nombre, el menor de los Ortega se fue a por todas, largas de hinojos cerrado en tablas, verónicas, chicuelinas y variedad de lances interrumpidos en el quite pues fue peligrosamente prendido por su enemigo que le propinó una paliza de órdago y de la que tardó en recuperarse el tiempo en el que su cuadrilla colocó las banderillas. Con la muleta en la mano, el valiente muchacho hilvanó cuatro estatuarios en los medios seguidos de un cambiado por la espalda y series sincronizadas en redondo que alternó con varios adornos para preparar la suerte suprema, pero el público comenzó a pedir el perdón de la vida al excelente novillo y no fue concedido por lo que se tiró a matar dejando un estoconazo que hizo rodar sin puntilla a su enemigo. La petición fue muy nutrida y aunque el público pedía dos orejas para el torero, el juez sólo otorgó una, Arrastre Lento al burel y fue abroncado por una mayoría molesta por su protagonismo infundado.

Abrió plaza José Miguel Arellano ante ‘Siempre en la Mente’ y ‘Carajillo’, el primero de Arrastre Lento y el segundo ovacionado rumbo al destazadero, ante los que demostró estar sobrado de facultades en lances y toreo de muleta y pudo haber salido a hombros pero sus fallas con los aceros dejaron su balance en palmas tras un aviso y silencio tras dos avisos.

Los ganaderos de Caparica, Roberto Viezcas y Manuel Muñoz dieron vuelta al ruedo luego de caer el último de la tarde y Juan Pedro Llaguno salió en hombros del coso al término del festejo.