Las banderillas, también conocidas en el mundo del toreo como rehiletes, aretes, garapullos, palos, palitroques u orejas de conejo, son palos delgados de 68 centímetros de largo, recubiertos de papel (generalmente en colores de la ganadería titular) y con un hierro de 6 centímetros en el extremo a manera de arpón y se emplean en los festejos taurinos para clavarlas en el cerviguillo del toro de lidia.

A estos elementos propios del segundo tercio también se les llama avivadores o alegradores, pues su objetivo es reanimar y excitar al burel sin quitarle fuerza una vez que se realizó la suerte de varas, corregir posibles errores cometidos en esa parte de la lidia, y enfurecer al astado.

Anteriormente, la suerte de banderillas se hacía una a una, donde el subalterno llevaba el capote en la otra mano para defenderse del derrote del toro, pero que al paso del tiempo y por ser más complicado y vistoso, se colocan en pares, a dos manos y muchas veces por los mismos matadores, con un alto grado de dificultad.

El Economista platicó con Pancho Mejía, fabricante de las banderillas para varias plazas de la República Mexicana, quien nos actualizó en este difícil arte.

Hacer un zarzo (conjunto de las 36 banderillas que se utilizan en una corrida), me lleva seis días; cada banderilla me sale en 13 pesos, 5 del rejón (que ya no es fácil conseguir), 3.50 del palo (que debe ser de madera de alta calidad y sin nudos para que la banderilla no se rompa al ser colocada) y 4.50 del papel crepé (en colores de la divisa), con un gasto por zarzo de 500 pesos para venderlo en 1,000, por lo que la utilidad es de 100 pesos por día de trabajo , comentó el también padre del matador en retiro Manolo Mejía.

La forma de ejecutar la suerte de banderillas varía de acuerdo con las condiciones del toro y dependerá de las facultades físicas y técnicas del torero, pero cualquiera que sean, éstas deberán quedar bien clavadas, lo más juntas posible y en lo más alto del morrillo.

Las suertes se pueden realizar: al cuarteo, al quiebro, al relance, al sesgo, galleando o de poder a poder y, también hay pares famosos por su ejecución, mismos que han bautizado sus realizadores como: el Par del Violín, el de Kalafia o el Monumental, hecho hace poco por Uriel Moreno, el Zapata, en la plaza México.

Este domingo, en la segunda corrida de la Temporada Grande, veremos tres de los mejores exponentes de esta suerte: Alfredo Ríos, el Conde; Uriel Moreno, el Zapata, y David Fandila, el Fandi, toreros-banderilleros que suelen cubrir el tercio en cuestión, compartirán cartel con el rejoneador Horacio Casas, quien saldrá acompañado de Los Forcados Hidalguenses para lidiar un encierro de Lebrija.