Monterrey. Un tigre vestido de Santa Claus, un villancico ignorado por 400,000 personas, un Grinch que pasa desapercibido por la explanada del estadio y no pretende acabar con la Navidad y miles de aficionados entregados a la pasión del balón.

Papá, ¿va a jugar Gignac? . Un hombre camina por las inmediaciones del Estadio Universitario, cuando un pequeño de unos seis años lanza la pregunta que podría definir el futuro del partido, quizá del título.

No se sabe, hijo, todavía no se sabe , le responde. La incógnita se respondió 60 minutos antes del silbatazo inicial, cuando se confirmó que el francés arrancaría de titular, y entonces todo fue como cualquier sábado por la noche, como cualquier día de futbol.

En Monterrey, en particular los aficionados a los Tigres, todo lo convierten en futbol. La vida se mide en títulos, generaciones, derrotas y descensos. Recuerda Guadalupe de Jesús Ruvalcaba que él se casó el mismo año en que su equipo descendió por última ocasión, 1996.

Aquello que llaman espíritu navideño pasó casi desapercibido en las gradas del Estadio Universitario. El deseo de levantar el título es igual a una celebración familiar.

En nada cambió la rutina, ya teníamos programado el viaje, venimos de la huasteca potosina, para lo que dedicamos ocho horas hasta Monterrey , aseguró Guadalupe de Jesús.

¿Qué significa que la final se desarrolle en plena Navidad?

Venimos a festejar con toda la familia, ellos ya están adentro. Lo único que cambió es que nos levantamos más temprano y que no paramos, nos la seguimos , secunda en el sentimiento sobre Tigres Ramón González, habitante de Monterrey.

Si no fuera por la mascota de Tigres vestida en traje rojo navideño, el ambiente en el Estadio Universitario no sabría que es Navidad. Incluso el clima de diciembre no ayuda a reforzar el ambiente decembrino. La cálida noche en Monterrey no hizo efectos en la eufórica afición de Tigres.

Un Tigre nunca deja sólo a otro Tigre, reza el lema del equipo de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Ahora eso lo sabe John Milton, el hipnotista que ayudó a romper la racha de ocho partidos sin gol de André-Pierre Gignac.

Me siento contento de que los Tigres hayan depositado en mí tanto cariño y tanto amor y la confianza de sumar en la vida de tantos soñadores que estamos aquí tratando de apoyar a quien lo necesite , expresó John, quien ahora no puede pasar desapercibido, le piden fotos, lo convirtieron en Tigres.

La afición de los felinos se repuso de la resaca de festejos decembrinos, incluso la prioridad fue la final del futbol mexicano y el quinto título. Ellos son, como los describe John Milton, apasionados, con el corazón en la mano , tanto como pasar por alto una fecha como la Navidad, una fiesta familiar.