Juan Celaya toma una silla y se sienta cerca de la alberca para estar pendiente de lo que sucede en la competencia, aguardando el momento de comenzar a calentar. Pensar que se trata de un entrenamiento más lo tranquiliza. Una vez que se levanta a preparar su clavado, se aleja lo suficiente de los trampolines para despejarse “para no estar viendo a los demás”. Trata de relajarse, de bajar su ritmo cardiaco y permanecer activo.

Antes de subir al trampolín, se enfoca en la técnica, la repasa; es lo que su entrenador le ha recomendado. Una vez arriba, pone su mente en automático: sabe cómo ejecutar el clavado, lo ha hecho cientos de veces antes. Su palmarés a nivel continental y mundial indican que puede hacer el trabajo.

La presión disminuye cuando tiene a un lado a Yahel Castillo, su pareja en el trampolín de tres metros sincronizado; admira su fortaleza mental y trata de imitarla. Castillo, de 33 años, un veterano en la disciplina y con experiencia en Juegos Olímpicos, le ha dejado como aprendizaje al joven de 21 la confianza en sí mismo: “en los clavados que ya sé hacer y también al competir, que yo me crea que nadie puede conmigo”.

Con esa mentalidad ha ganado sus últimas competencias por margen de 70 y 50 puntos en trampolín de tres y un metro, respectivamente, en competencias universitarias, la misma marca que tiene contra los mejores del mundo.

“La mente es un 75% de lo que te separa de una competencia regular a una casi perfecta”, analiza Celaya. “Trato de pensar que el clavado ya me lo sé, es únicamente memoria muscular y creer que ya el clavado vale nueves. Es lo que le he aprendido (a Yahel) este tiempo que hemos estado haciendo clavados sincronizados. Aparte, acá en Estados Unidos tenemos muchas competencias y también me da esa facilidad para empezar a conocerme como un clavadista individual en el trampolín”.

La dupla se empezó a formular en la mente de los entrenadores Rolando Prieto y Stefan Marinov en 2015, sin embargo, habían detalles por afinar. Tiempo después se dio la coincidencia de competir juntos durante el Campeonato de Primera Fuerza en León, Guanajuato, y este 2020 ya suman tres años de esa forma.

“Tenemos el mismo mesotipo de cuerpo, tenemos la misma fuerza, una técnica parecida y hacemos los mismos clavados en tres metros. Creo que para dar los resultados nos hemos enfocado  más en lo individual que en lo sincronizado porque lo sincronizado, por todas las cualidades similares que tenemos, se da fácil”, comenta Celaya.

Yahel Castillo es difícil de intimidar, pues conoce su capacidad y la posición de México en el mundo cuando se trata de clavados. Indicó que el factor psicológico tiene mucho que ver en que nuestro país sea una potencia.

“Tanto Juan, Estefan y yo hemos formado un equipo fuerte. En el caso personal, la Conade me asignó a un psicólogo y hemos tenido grandes pláticas”.

"Día a día que tomo la terapia me siento más seguro, más confiado. (...)  Disfruto cuando sé que estoy compitiendo contra clavadistas a los que difícilmente vas a impresionar con un clavado de nueves. Eso me llena de alegría, me gusta la adrenalina y me gusta que una final tenga lo mejor de la élite mundial”, resalta Castillo.

Por ahora, el enfoque de ambos clavadistas, condecorados con el Premio Nacional de Deportes, está en la Copa del Mundo de Tokio que se celebrará del 21 al 26 de abril de 2021 y que fungirá como preolímpico de la disciplina. La pareja consiguió la plaza olímpica para la delegación mexicana al colgarse el bronce en el Campeonato Mundial de Natación de Gwangju, Corea del Sur, el año pasado. La máxima aspiración de Juan Celaya en el deporte es ser multimedallista en la máxima competencia deportiva.

Historial en el medallero

• 2020

Bronce

Serie Mundial de Clavados en Ottawa (3 metros sincronizado)

• 2019

Bronce

Campeonato del Mundo en Gwangju (3 metros sincronizado)

• 2019

Oro

Juegos Panamericanos de Lima (trampolín 1m)

• 2019

Oro

Juegos Panamericanos de Lima (3metros sincronizado)

• 2019

Plata

Juegos Panamericanos de Lima (trampolín 3m)

fernanda.vazquez@eleconomista.mx