El diestro hidrocálido, Joselito Adame, no escatimó todo su potencial muletero para alzarse como el triunfador en un festejo que resultó pesado para los aficionados por la falta de trasmisión y emotividad de los toros de Montecristo y El Vergel, ni siquiera le hizo mella el grupo de reventadores que desde que se abrió de capa pitaban cualquier intento de lucimiento y tras dos faenas llenas de temple y cabeza fría, cosechó un par en su primero y otro apéndice, que bien pudieron ser dos, para abrir la Puerta Grande del Coso Monumental, que registró un lleno en el tendido numerado.

Al primero, de nombre ‘Agradecido’, un toro aplomado, reservón y que rompió a bueno por el mando con qué lo llevó lo recibió a la verónica para intentar un quite por chicuelinas y para la faena de muleta y a base de paciencia y conocimiento, le pegó tres tandas de naturales y derechazos intercaladas que hicieron que el burel se fuera para arriba, un molinete y algunos adornos como preámbulo de la serie de manoletinas para sellar su actuación de una estocada entera, algo baja, pero fulminante que le valió la petición insistente del público y conseguir las dos orejas.

En su segundo, ‘Colorín’ también de Montecristo, toro débil con calidad, abrió con lances a la verónica y un vistoso quite por zapopinas, una faena intermitente ante un astado prácticamente inválido en la que sobresalió la lentitud y cadencia para coronar con otra estocada entera, ligeramente baja y fulminante, que le valió otro apéndice con petición del segundo que no se concedió.

Por su parte, el diestro peruano André Roca Rey, recibió a ‘Primavero’, toro soso y débil, a la verónica, y en el que desafortunadamente su cuadrilla montó un circo al banderillearlo pero no demeritó la valiente faena que se inventó pues a fuerza de obligar al de Montecristo, hizo que el público le jaleara los adornos realizados en un palmo de terreno y en los que por momentos se temió viniera el percance que no llegó por el sitio que atesora el torero sudamericano; mató de pinchazo y entera de rápidos efectos para recibir una oreja. En el segundo de su lote, un astado con genio y áspero, vivió duros momentos, pero cumplió con la papeleta y escuchó breves palmas al término de su actuación.

En cuanto a Ernesto Javier Calita, firmó dos quehaceres para entendidos, primero con una faena sobria, templada y de muletazos largos y profundos que de no haber estado errático con el acero hubiera sido un triunfo importante que sólo quedó en saludos en el tercio tras un aviso, y en su segundo, un trasteo de cabeza fría que desperdició al pinchar antes de una estocada baja y únicamente alcanzó para que escuchara breves palmas al término de su labor.

Abrió el festejo Diego Ventura, quien de manera inexplicable enfrentó dos toros de El Vergel cuando estaba anunciado con la ganadería titular de Montecristo, justos de presencia y que le fueron protestados y en los que volvió a dejar constancia de su gran manejo de las cabalgaduras aunque las fallas con el rejón mortal y lo manso y rajado que resultó su segundo, le privaron del triunfo.

La empresa  anunció al rejoneador navarro Pablo Hermoso de Mendoza, y a pie, al valenciano Enrique Ponce, el tlaxcalteca Sergio Flores y el hidrocálido Luis David, quienes habrán de lidiar ejemplares de la ganadería queretana de Los Encinos.