Pablo Hermoso de Mendoza y Fermín Spínola salieron triunfantes del último festejo de la Temporada Grande 2013-2014, luego de cortar una oreja cada uno.

Los astados de la sangre de Garfias se prestaron en general para el lucimiento y si no hubo más orejas, fue por las fallas con el acero de parte de los alternantes.

El rejoneador navarro inició su actuación ante Chileno, de Julio Delgado, al que a bordo de Churrumay lo enceló y le colocó un rejón de castigo con vistosidad.

Montado en Chenel toreó de costado y puso banderillas al quiebro; con Viriato toreó en redondo y con la grupa del equino dando todas las ventajas al toro, y ya con Pirata, expuso en la colocación de banderillas cortas y la suerte del teléfono para luego dejar el rejón de muerte en todo lo alto y recibir una oreja.

Con Grinch, un astado soso y parado, estuvo voluntarioso y con vistosidad en las ancas de Churrumay, Disparate, Habanero y Pirata, pero dejó el rejón hasta el tercer intento y terminó al segundo golpe de descabello para ser ovacionado.

Fermín Spínola se jugó la vida ante el primero de a pie, Huasco, de Lebrija, al que lanceó variado, banderilleó con lucimiento y toreó en faena derechista rubricada con un estoconazo que le valió un apéndice.

Al sexto lo empezaba a lancear a la verónica cuando éste dio una vuelta de campana y se rompió un pitón, fue sustituido por Patroncito, de Javier Garfias, un excelente toro, noble, fijo y con calidad, con el que estuvo tesonero y lidiador para ser ovacionado.

Por su parte, Arturo Macías estuvo a punto de armar la escandalera. Los mandiles de recibo, un quitazo por gaoneras y una faena de poder por el lado derecho, que vivió momentos trágicos cuando fue prendido en dos ocasiones y en la que prevaleció el valor, temple y sitio que atesora, fueron empañados por una estocada deficiente que le privó del triunfo grande y todo quedó en saludos en el tercio tras un aviso. En su segundo fue poco lo que pudo hacer ante la poca colaboración que tuvo y escuchó palmas.

En cuanto a Fermín Rivera, enfrentó un astado difícil y que terminó rajado, y al que le extrajo pases de gran calidad. Le aplaudieron tras de matar con una estocada entera. Con el cierra-plaza, también fue poca la colaboración y fue ovacionado luego de mandarlo al destazadero.