A menos de un mes que comiencen los Juegos Olímpicos de Tokio, México ya hizo historia en la disciplina del golf al ser el primer país latinoamericano que envía una delegación de cuatro representantes: Abraham Ancer, Carlos Ortiz, Gaby López y María Fassi.

Estados Unidos y Corea del Sur son los únicos dos países que llevarán más golfistas a Tokio 2020 (ocho y siete, respectivamente), mientras que otras 15 naciones de todos los continentes llevarán la misma cantidad que México (de América, solo se une Canadá).

Esto tampoco ocurrió en Río de Janeiro, donde ningún país latinoamericano llevó más de tres representantes. Es un hecho inédito para el golf, disciplina que regresó al programa olímpico justamente en 2016. Sin embargo, México quiere hacer su historia todavía más grande: todos sus golfistas aseguran que van por una medalla.

“No sería una locura llegar a decir que podemos pensar en traerle a México cuatro medallas olímpicas”, soltó en conferencia, Fassi, quien logró su boleto gracias a su posición 46 en el ranking mundial (clasificaron las y los mejores 60). Su presente deportivo, así como el de sus compañeros, confirma que las opciones de medalla son reales para México.

“La posibilidad es real de que regresen con cuatro medallas, como dijo María, pero en el golf hay muchísimas variantes y es uno de los deportes más exigentes porque no tienes que estar bien un solo día o unas cuantas horas, sino que tienes que estar en sintonía durante cuatro días”, describe a El Economista, Esteban Galván, periodista de Marca Claro y especialista en golf con 22 años de trayectoria.

El experto señala que la ausencia de cartas fuertes en el field como Dustin Johnson (número 2 del mundo) o Brooks Koepka, ya sea por las reglas del Comité Olímpico Internacional (COI) o por decisiones propias, será un factor favorable para los mexicanos en su búsqueda de medalla, aunque eso no garantiza que el nivel baje.

“En las estadísticas, en el papel, sí hay posibilidades reales de medalla para México, pero ya en la ejecución habrá que ver todas las ponderables (...) Si bien es cierto que se quitan muchos de Estados Unidos y otros países por las reglas del COI, también es un hecho que en el PGA Tour cada fin de semana gana un competidor diferente. Desde que Lorena Ochoa y Tiger Woods se fueron, el abanico de posibilidades es muy amplio”.

El golf mexicano atraviesa un momento exitoso, con sus cuatro representantes siendo asiduos a majors y torneos de relevancia mundial, al grado de que Gaby López fue elegida como abanderada para Tokio 2020 junto al histórico clavadista, Rommel Pacheco.

No obstante, el éxito de los cuatro es un mérito propio de ellos, de sus familias y de sus universidades, que se encuentran fuera de México. La Federación Mexicana de Golf (FMG) no les ha otorgado seguimiento ni apoyo real, de acuerdo con el análisis de Galván, quien ha trabajado de cerca a dicha organización.

“Los logros son 100% individuales porque el costo que tuvo que invertir una familia para que su hijo pudiera llegar a una universidad de Estados Unidos es solo de la familia, la FMG nunca se ha preocupado por tener golfistas becados. No es algo nada más de nuestro país, sino de la región (Latinoamérica), afortunadamente México tiene un poco más de poder adquisitivo para que algunos padres puedan meter a sus hijos a una universidad estadounidense”.

Abraham Ancer se forjó en la Universidad de Oklahoma, Carlos Ortiz en la de North Texas, mientras que Gaby López y María Fassi en la de Arkansas, por lo que su formación como golfistas profesionales se debe a dichas instituciones estadounidenses.

A pesar de ello, los cuatro mencionaron su emoción por representar a México en los Juegos Olímpicos 2020: “Estoy muy contenta e ilusionada por esta oportunidad que me brinda el Comité (Olímpico Mexicano) de ser la abanderada”, destacó Gaby López, quien ya participó en Río 2016.

Sin embargo, el especialista recalca que, en el tema comercial, ganar unos Juegos Olímpicos es menor que ganar un major: “Hablando en lo económico, les genera más que una medalla. Justin Rose, ganador del oro en Río, no subió en absoluto sus patrocinios, pero cuando ganó un major automáticamente duplicó sus ingresos”.

La razón comercial no es la fuente de motivación. “Si ganas un major te va a servir muchísimo más, pero la razón por la que Gaby López dice que prefiere ganar una medalla olímpica es muy simple: los Juegos son cada cuatro años y en cambio puedes jugar cinco majors en un año, lo que les da más posibilidades de ganar”.

Debido a la naturaleza de este deporte, “que se cuece aparte de los demás”, Esteban Galván agrega que los golfistas no sienten tanto “amor por defender a su país”, pues no es como en deportes de conjunto, como el futbol, donde los jugadores forman parte de selecciones nacionales desde adolescentes.

“Los golfistas cada fin de semana juegan por ellos mismos y, para bien o para mal, tienen muchísimo poder adquisitivo en comparación al resto de deportistas. Hablando con Abraham (Ancer), le preguntaba si preferiría ganar en Tokio o el US Open o cualquier major y no lo pensó, me respondió que un major”, concluye el analista.

fredi.figueroa@eleconomista.mx