Por primera vez, el Giro de Italia, una de las competencias ciclistas más famosas del mundo, tiene un toque humanitario, pues apoya dos causas sociales.

Luego de que el pasado 12 de enero, un terremoto azotara Haití dejando miles de damnificados, los organizadores del Giro, que inició el sábado pasado y concluirá el 30 de mayo, lanzaron una campaña para apoyar a los afectados.

La idea es recaudar fondos durante el transcurso de la carrera, para reconstruir las escuelas haitianas y apoyar a la institución Día de Campo Nuestros Pequeños Hermanos, que apoya semanalmente a 7,000 niños y a 100 adultos.

Esta iniciativa nació luego de que en el 2009, Danilo di Luca, utilizó una pulsera rosa tras un fatal terremoto que azotó a la región de los Abruzzos, en Italia. Varios ciclistas lo apoyaron y portaron también una pulsera rosa en símbolo de solidaridad.

Sin embargo, en esta ocasión, se espera que la gente apoye durante los días que dura el Giro, a través de mensajes de texto con un costo de dos euros, por depósito bancario, cargo a tarjeta de crédito o a través de la fundación Francesca Rava.

Preocupados por el medio ambiente

En su edición 93, el Giro también se unió al proyecto Impacto Cero, que busca minimizar el daño ecológico que genera la carrera.

Así pues se crearán nuevas áreas verdes protegidas en Italia, que compensarán un poco las emisiones de carbono que emite cada etapa de la carrera.

Se estima que al menos unas 1,700 toneladas de emisiones de dióxido de carbono deja a su paso la competencia, por el uso de energía eléctrica, agua y emisiones de ozono generadas por los automóviles utilizados en la caravana.

Será el Ministerio de Medio Ambiente y Territorio italiano, quien se encargue de plantar árboles, tras el paso de cada una de las etapas.