No se necesita ser aficionado de los Red Sox. El Fenway Park en Boston es más que un parque de pelota, es un ícono de la cultura estadounidense, de su historia, de sus costumbres y de su amor al beisbol.

Caminar en el perímetro de la calle Yawkey Way, Van Ness, Ipswich y Lansdowne, que rodean al estadio es ser testigo de muros, columnas y estructuras que se han mantenido de pie durante 105 años. Con orgullo, Boston tiene en casa al estadio más antiguo de las Grandes Ligas. Cualquier historia en este parque se lee como una novela con narrativa de pasión, de recuerdos de aficionados fieles a los juegos en casa, de visitantes esporádicos o de turistas que, pese al clima, que puede llegar a temperaturas de grados Celsius bajo cero compran un boleto de 20 dólares para tomar el recorrido disponible todos los días del año. Así como se lee, con excepción de Navidad y el Día de Acción de Gracias, la apertura de temporada y el Maratón de Boston.

Tenemos más de 250,000 visitantes durante el año. Las ganancias varían, pero rondan el par de millones dólares anualmente. Nos hemos convertido en el parque más visitado, cada año hay un crecimiento de 3 a 5 por ciento. La marca Fenway Park se construye globalmente, tenemos visitantes aproximadamente de 93 países al año que asisten a los tours , detalló a El Economista, Marcita Thompson, vicepresidenta de los recorridos turísticos en Fenway Park.

El valor histórico es prioridad para el parque, más no dejan de sumar nuevas características que atiende a su público más joven, que representa 35% comparado a 65% del público adulto . La vicepresidenta señala que respeta las reconstrucciones que otros estadios de Grandes Ligas hacen, como el de los Yanquis, pero en Fenway tratan de no afectar la autenticidad e integridad de la construcción.

Ed Carpenter a sus 60 años es guía de turistas en Fenway y con su vitalicio amor por los Red Sox explica a los turistas sobre la zona del parque en la que todavía el público puede comprar un boleto y sentarse en una de las sillas con 83 años de antigüedad.

La manera en la que Fenway Park busca interactuar con sus seguidores es ofreciéndoles una experiencia divertida como tener una reservación en el parque para celebrar una boda, recibir a grupos escolares o de turistas para visitas guiadas. Por otro lado, ofrecemos hasta programas educativos en los que damos clases de historia, matemáticas y salud relacionadas con el beisbol , explicó Thompson.

Ser guía de turista en la casa de los Red Sox es accesible mientras se tenga la destreza de hablar en público, se genere empatía y conexión entre los visitantes y las historias que han ocurrido en el diamante como las de Ted Williams, Babe Ruth, la maldición del Bambino y otras más.

Ed Carpenter, aprovecha el retiro para ser parte del grupo de 50 guías de turistas que trabajan medio tiempo ofreciendo los recorridos. En temporada baja, que abarca de noviembre a marzo, son incluso menos de 25 guías quienes acompañan a los turistas.

La gente piensa que es difícil trabajar en Fenway Park, pero tenemos guías que estudian la preparatoria y otros que, como Carpenter, ocupan su tiempo dando recorridos. También es importante la parte que hacen los jugadores, atrayendo a nuevos aficionados , finalizó Thompson.