Un paisaje compuesto por Daniel Ricciardo portando un sombrero de vaquero texano; el multicampeón de la NBA, Shaquille O’Neal, subiendo al podio; y el grito de 380,000 fans fue lo que convirtió al Gran Premio de Estados Unidos en una fiesta récord para la historia de la Fórmula 1.

En cuanto a afluencia, se trató de la carrera con mayor cantidad de público tras a superar a los 351,000 del Gran Premio de Silverstone (Gran Bretaña) de 2018. Es una prueba contundente para los organizadores de que Estados Unidos se ha convertido en el mercado con crecimiento más acelerado de la Fórmula 1, con 36 millones de aficionados, un alcance televisivo de 28 millones y dos millones respecto a seguidores en redes sociales, según reveló Chloe Targett-Adams, directora global de promoción de carreras de F1, previo al circuito estadounidense del fin de semana.

“Creo que es el evento deportivo más grande de Estados Unidos en mucho tiempo y también el evento deportivo más grande del mundo en este año, dado que los Juegos Olímpicos no pudieron tener multitudes, desafortunadamente”, señaló Bobby Epstein, presidente de la pista de Austin.

La fiesta texana, que concluyó con Max Verstappen, Lewis Hamilton y Sergio Pérez en el podio, acompañados de la imagen de Shaq O’Neal, estuvo diseñada por los organizadores para aprovechar otros mercados deportivos estadounidenses y atraer a los aficionados al automovilismo. El multicampeón de los Lakers, por ejemplo, estuvo allí en alusión al 75 aniversario de la NBA.

“Liberty Media está tratando de transformar el deporte en algo más sustentable al limitar el costo en el lado de la Fórmula 1 y destapando los ingresos, si se quiere, monetizando el deporte mucho mejor. Esto lo vemos como una posibilidad de convertirnos en una franquicia en un deporte como la NBA u otros deportes aquí en Estados Unidos, haciéndolo mucho más sostenible, porque no tienes que ganar el campeonato todos los años para imaginar que tienes un futuro en el deporte”, diagnosticó Laurent Rossi, CEO de la escudería Alpine, que en 2021 tiene en su equipo al veterano piloto español, Fernando Alonso.

El mercado estadounidense es el reflejo del crecimiento de la Fórmula 1 a nivel global, ya sea por sus propias estrategias de contenido de historias en diversas plataformas sociales junto a influencers, así como la serie documental ‘Drive to survive’, lanzada en Netflix desde marzo de 2019.

“Hemos tenido un fuerte crecimiento de audiencia de carreras en vivo hasta un 62% en comparación con el promedio de la temporada 2020. Creo que parte de eso se debe a que hemos logrado crear, o estamos en el proceso de crear esta presencia, los 365 días del año”, mencionó Targett-Adams.

Liberty Media impulsa esta transformación desde que adquirió al campeonato en 2017 por 4,600 millones de dólares. En la actualidad, su audiencia global tiene un promedio de 32 años, cuatro menos que en 2017. Además, la participación femenina casi se ha duplicado de un 18.3% a un 26%: “Lo que realmente queremos es tener una piloto en algún momento de los próximos cinco a 10 años y no hay ninguna razón física por la que no debería suceder”, ha referido James Allen, presidente de Motorsport Network.

El crecimiento de audiencias y aficionados se ha visto reflejado en las arcas del campeonato, ya que registró ganancias sólidas para el segundo trimestre de 2021, a pesar de las restricciones de bloqueo en curso en todo el mundo. Los ingresos mejoraron significativamente en comparación con el mismo periodo de 2020, al pasar de 24 millones de dólares a 501 millones.

Respecto a Estados Unidos, la cita en Austin fue un preámbulo de lo que se vivirá en 2022, cuando haya dos carreras en este país por primera vez desde 1984, ya que se unirá el circuito de Miami, ubicado junto a las instalaciones del Hard Rock Stadium de los Dolphins de la NFL, un lazo más en la estrategia de sumar aficionados de otro deporte popular.

Además, de acuerdo con el medio Axios, también hay rumores de que una tercera carrera llegaría a Estados Unidos para correrse en Las Vegas, Indianápolis o incluso Manhattan, ya que el propietario de la F1, Liberty Media, que también es dueño de los Atlanta Braves (finalistas de Grandes Ligas 2021), busca expandir su presencia en Norteamérica.

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