España está sólo a un partido de coronar la revolución más exitosa en el futbol de la historia. Se llama Tiki-Taka y no es más que el estilo de juego donde la posesión de la pelota y la circulación son el eje central.

Por casualidades de la vida, se medirá ante Holanda, el equipo que hizo la primera revolución a mediados de los años 70 del siglo anterior, que también pregonaba tener la pelota y el intercambio de posiciones para ganar los partidos.

Aquella Orange de los 70 no culminó la obra y se quedó sólo con los subcampeonatos de Alemania 74 y Argentina 78.

Ahora España tiene la gran oportunidad de consumar el reinado de futbol más dominante de los últimos cinco años. Su calidad ya quedó demostrada hace dos años en la Eurocopa y ahora la prueba final es la Copa del Mundo.

Es un equipo que además de calidad en las piernas tiene una fortaleza mental que fue capaz de superar el fantasma de medirse ante un clásico como es Alemania. Pero al final, el equipo de la llamada Furia impuso su mejor juego y borró cualquier fantasma.

Es el favorito para ganar el Mundial, de eso no hay duda. Su calidad es superior a la que ha mostrado Holanda. Es innegable.

Acostumbrados a que la fórmula mágica de jugar bien y conseguir objetivos está peleada, ahora España está a un paso por romperla. Es la gran oportunidad de la propia historia para romper sus paradigmas.

La Furia Roja de Del Bosque alegra la pupila, ilusiona a todos a pensar que si bien es cierto que el resultado es lo más importante, los ibéricos están a un paso de igualar lo que realizó Brasil en México 1970: ser considerado el mejor equipo de toda la historia.