Eli camina y se cotiza solo, su valor es de enorme realce en Nueva York, donde ha llevado a Giants a dos drives ganadores y que representan un par de victorias en Super Bowls. La noche de ayer no estuvieron las manos de Plaxico Burress como en la temporada del 2007, pero su liderazgo y sapiencias desde los controles del equipo fueron primordiales para que Ahmad Bradshaw entrará por tierra a las diagonales y colocara el 21-17 final sobre New England Patriots, en el Super Bowl XLVI.

A principios de la campaña, Eli fue visto con desdén por sectores de la opinión deportiva especializada en NFL, porque al principio de la campaña se sintió con capacidad propia de ser un mariscal élite; también, tiempo atrás ha sido minimizado porque no tiene decenas de partidos de más de 400 yardas como su hermano Peyton.

Elisha Nelson puede mover sus manos frente a cualquier clase de incrédulos y expresarse con sus dos nombramientos como Jugador Más Valioso de un super domingo, el de anoche, lograda con base en 296 yardas, 30 pases completos de 40 lanzados y un envío para touchdown. Hasta ahora, la demostración del número 10 fue mejor que lo brindado por Phil Simms, Jeff Hostetler y el mismo Eli, en los otros tres campeonatos de los de la urbe de hierro, en los Super Tazones XXI, XXV y XLII.

Simms, en 1986 frente a Denver, registró 268 yardas, tres pases de anotación, además de una precisión de 22 pases acertados en 25 intentos.

En el SB XXV contra Buffalo, Hostetler tuvo una noche para 222 yardas, 20 pases concretados de un total de 32 ejecutados y un acierto para touchdown. Hace cuatro años, Eli efectuó 34 intentos por aire, le atraparon 19 ovoides, dos de éstos para touchdown, todo ello para 255 yardas y una intercepción.