Dios, Alá, Yahvé, Jehová, Buda, todopoderoso. No importa a quién acostumbre rezar, todos lo hacen. La mitad de los aficionados estadounidenses recurre a las oraciones para pedir que esa fuerza omnipotente ayude a ganar a su equipo y poco más de 70% considera que Dios o alguna cuestión divina influyen en el resultado del Super Bowl.

Este domingo, cuando se enfrenten Broncos de Denver y los Halcones Marinos de Seattle, cada quien hará lo que tenga que hacer para ganar. Peyton Manning y Brandon Marshall rezarán antes de empezar el partido y algunos en casa bailarán en círculos, charlarán con la pantalla plana u ocuparán el mismo sitio de siempre para ver a su equipo favorito. No debería ser extraño todo eso, ya que ocho de cada 10 estadounidenses tienen fe en algún Dios, el dato no exime a las superestrellas de la NFL ni a nadie.

De acuerdo con una encuesta de Public Religion Research Institute (PRRI), al menos 50% de los aficionados a los deportes en Estados Unidos -alrededor de unos 70 millones-?ve fuerzas sobrenaturales que influyen en el resultado de los eventos deportivos. El Super Bowl no es la excepción.

UNA ORACIÓN PARA MI EQUIPO FAVORITO

El documento del PRRI revela que al menos 26% de los encuestados aceptó que alguna vez ha rezado para que un ser todopoderoso ayude a su equipo, 25% cree que su equipo ha estado maldito en alguna ocasión y otro 22% considera que Dios juega un papel determinante en el resultado de los eventos deportivos.

Esto no resulta extraño si se considera que en Estados Unidos, de acuerdo con el centro de investigación American Religious Identification Survey, 80% de la población cree en un Dios personal (de distintas religiones) o en alguna fuerza divina que rige sus vidas.

No sólo eso. El instituto Religion and Public Life Project documenta que para 56% de los estadounidenses, la religión juega un papel muy importante en su vida. Creen (los aficionados y al mismo tiempo devotos) en que una fuerza divina puede estar jugando en su favor en el juego , aseguró Robert Jones, gerente general del PRRI.

Peyton Manning es uno de los jugadores que ha hablado abiertamente sobre su fe. Es presbiteriano y quienes lo conocen dicen que es muy devoto. El quarterback de Denver asegura que siempre reza antes de cada partido e incluso una de sus oraciones se hizo muy famosa en el 2007, cuando ganó el campeonato de la Conferencia Americana con Indianapolis Colts.

Dije una pequeña oración en ese último encuentro. No sé si se supone que debes orar o no en este tipo de situaciones, pero yo lo hice , comentó el futbolista entonces.

La encuesta del PRRI arrojó que siete de cada 10 estadounidenses dijeron que les gusta mirar el Super Bowl y cerca de una quinta parte de los fanáticos a los deportes aseguraron que tienen un ritual antes o durante los juegos de sus equipos favoritos: la mayoría (66%) indicó que los rituales involucraban vestir jerseys o ropa con los colores de su equipo; cerca de una cuarta parte de los encuestados relataron que sus rituales tenían actividad física, tales como bailar en círculos, sentarse en el mismo lugar para cada juego o tener una charla con la televisión previa al encuentro.

A todo esto hay que agregar que en Colorado, estado de donde son Denver Broncos, al menos 89% de los pobladores acepta profesar una religión, mientras que Seattle también tiene un alto porcentaje de creyentes con 64 por ciento. Por otra parte, en Nueva York, ciudad sede del Super Bowl, 64% de sus habitantes asegura tener alguna religión, por lo que seguramente habrá muchos aficionados dispuestos a rezar por su equipo.

LAS SUPERESTRELLAS TAMBIÉN DECIDEN ORAR

Un recuento realizado por El Economista arrojó que en los equipos que contenderán por el Vince Lombardi este fin de semana, al menos tres jugadores son fervientes religiosos, quienes podrían ayudar a sus fanáticos a rezar para decantar la balanza en favor de su equipo.

Otros casos como los de Brandon Marshall y Sione Fua, jugadores de Broncos, también son de destacar. Fua, por ejemplo, es mormón. El tackle defensivo se perdió la temporada 2007 luego de que decidiera ir a una misión de su iglesia.

Marshall, por su parte, ha sido un poco más mediático en cuanto a su fe. Cuando se convirtió al cristianismo incluso defendió en la televisión las críticas hacia Tim Tebow, entonces quarterback de Jets de Nueva York, debido a su abierta filiación al cristianismo por el que era objeto de burlas.

Creer en un ser omnipotente ha significado para Russell Wilson, Chris Maragos y Clint Gresham, jugadores de Seattle Seahawks, la principal razón para que puedan destacar en el futbol americano.

Wilson ha declarado que la fe le ha ayudado a superar sus deficiencias dentro del campo e incluso cambió su comportamiento durante su adolescencia; así, su talento para el deporte se lo atribuye a Dios. Nadie puede dejar de hacer lo que Dios ha destinado para ti .

Cabe destacar que el quarterback de Seahawks asistió desde muy pequeño a la iglesia por influencia de sus padres.

La misma situación sucedió con Maragos, de 27 años, que desde su niñez tuvo el hábito de asistir a la iglesia; cuando él cursaba la secundaria tuvo la inquietud de buscar algo que lo satisficiera y le diera paz, al investigar la respuesta, llegó a experimentar con drogas.

Entonces, el jugador le pidió a Dios que si era real, entrara a su vida y, según sus declaraciones, fue cuando su entorno cambió.

La fe llega a ser algo que se puede poner encima de todo, o al menos así lo declaró a The Christian Post, Haruki Rocky Seto, coordinador defensivo de Seattle, que Jesús es mejor que cualquier cosa e inclusive que el Super Bowl .

Y, tomando en cuenta que según el PRRI, al menos 72% de la población estadounidense estará viendo el encuentro entre Broncos y Seahawks el próximo domingo, los dioses, no importa cuál sea su nombre o quiénes sus creyentes, estarán muy ocupados este 2 de febrero.

La encuesta del Public Religion Research Institute indica que 48% de los estadounidenses cree que Dios recompensa a los atletas de alguna manera por sus acciones… ¿a quién recompensará con el Super Bowl esta vez?