Su enorme talento y mentalidad provoca que sea idolatrado en Estados Unidos y odiado en México. Y no es para menos, porque si existe algún responsable de la evolución del futbol norteamericano, y de la frustración de los mexicanos es él.

Su nombre es Landon Donovan y desde hace muchos años es sinónimo de éxito, hambre de triunfo para su país, y de miedo, resentimiento y respeto para los nuestros.

El que hoy se hable de Landon como el héroe del equipo dirigido por Bob Bradley ya no es novedad, porque fue justo él el artífice de la eliminación más dolorosa de México en una Copa del Mundo. Sí, en Corea-Japón 2002 comenzó el infierno para los nuestros.

A pesar de que apenas tiene 28 años, Donovan ya puede presumir de haber llevado a EU a cuartos de final en el 2002, a aumentar la frustración mexicana y el ego estadounidense cada ocasión que reciben al Tri, y hasta deshacerse del campeón de Europa (España) hace un año en la Copa Confederaciones en la que estuvo a nada de encaminar a su escuadra al triunfo sobre Brasil.

Y en Sudáfrica la historia no fue distinta, porque fue de los botines de Landon como Bob Bradley pudo regresar y empatar 2-2 con Eslovenia el sábado pasado, y como hoy, en el último suspiro, venció a Argelia, se metió a los octavos de final, y hasta concluyó por encima de Inglaterra.

Tras su agónico gol, Donovan llegó a 42 dianas como jugador de EU, metió a su equipo a la siguiente fase contra todos los pronósticos, pero sobre todo se confirmó como el hombre más importante en la historia de éste deporte en su país.