Como si de un requisito imprescindible para demostrar su grandeza se tratara, cada disciplina deportiva en Estados Unidos cuenta con un 'evento rey'. La MLB tiene la serie Mundial de béisbol, la NBA, sus finales entre el mejor equipo del Este y el del Oeste, a las que también se les suma el All Star Game. Por encima de todos estos, la máxima expresión que existe si se unen espectáculo y competición en un mismo lugar: la Super Bowl de la NFL.

¿Y qué hay de la lucha libre? Hay varias compañías que intentan hacer negocio con ella, como Impact Wrestling (antes conocida como TNA) o Ring of Honor (ROH), pero ninguna lo consigue como la World Wrestling Entertainment (WWE). La marca que hizo popular al Pressing Catch en España y muchos otros países es una empresa que facturó 729.2 millones de dólares en el 2016 y tiene un valor en la Bolsa de Nueva York de 1,620 millones de dólares. Entre Twitter, Instagram y Facebook, suma en total 57.33 millones de seguidores, cifra inferior a los 79.1 millones de la NBA pero que se sitúa por encima de los 46.7 millones de la NFL. Ella es la organizadora de uno de los mayores espectáculos del año en el mundo de esta especialidad: WrestleMania.

Siempre entre finales de marzo y principios de abril, el grupo dirigido por Vince McMahon celebra el evento estrella de su calendario. Este año, su edición número 33 será en el Camping World Stadium de Orlando, Floria, recinto que ya acogió WrestleMania 24.

Que esté considerado el evento rey de la lucha libre se debe básicamente a los datos económicos que deja a su paso año tras año por las ciudades. En sus últimas cuatro ediciones, esta cita ha conseguido de media reunir a 83,645 fans y generar un impacto económico de 138.2 millones en las localizaciones que visitó, lo cual se tradujo en 21.975 millones de ingresos para estas vía impuestos. Precisamente, el evento del año pasado en Dallas es el que ostenta el récord en todos estos apartados, con 101,764 aficionados asistiendo al AT&T Stadium y la urbe texana recaudando 23.8 millones tras generarse una actividad de 170.4 millones. Además, la propia WWE ganó 4.55 millones gracias a las ventas de merchandising.

Pese a que superar estas marcas será todo un reto, ya que WrestleMania 33 se va a celebrar en un recinto con una capacidad inferior a la del curso pasado, aspectos como la audiencia o la repercusión en las redes reflejarán si este show se encuentra verdaderamente en una etapa de expansión. En el 2016, hasta .,82 millones de usuarios únicos siguieron la cita a través de la web de la compañía, al tiempo que se generaron 1.3 millones de menciones en Twitter durante su desarrollo y hasta 2.5 millones a lo largo de todo el día. Que el evento vaya a ser retransmitido por primera vez en China y a durar siete horas, convirtiéndose en el más largo de su historia, contribuirá sin duda a batir estos datos.

A lo largo de la semana, otro objetivo en las redes será superar las 250 millones de visualizaciones que registraron todos los videos relaciones con la WWE en su web y su aplicación oficial, un crecimiento del 122% respecto al curso previo. La producción de cantidades ingentes de material audiovisual es una de las claves del negocio de la WWE, ya que, como ha destacado Michelle Wilson, responsable de marketing del grupo, en una entrevista a Forbes, les permite ofrecer a sus socios un producto que se distribuye por multitud de canales y cuya oferta, pese a su magnitud, siempre está producida por ellos mismos. Es por esto que el dato de vídeos vistos será una de las cifras más vigiladas por la compañía.

En esta ocasión, para beneficio de la WWE, y salvo cambios de última hora, para WrestleMania se contará con prácticamente todas las superestrellas de la compañía, después de que el año pasado luchadores de la talla de John Cena o Randy Orton tuvieran que ausentarse por problemas físicos.

Quien vaya a ver en directos a estos iconos de la lucha libre habrá comprobado que, como en todo espectáculo de estas características, existen grandes diferencias entre las entradas más económica y las más exclusivas. Según un comunicado de la WWE, el rango de precios comprende desde los 38 hasta los 2,130 dólares, pero los últimos asientos que quedaban disponibles cerca del ring ya se vendían por 3,125 dólares. Estos forman parte del paquete Gold Circle, que además de otorgar ciertos privilegios como asistente VIP, ofrece la curiosa opción de poder llevarse la silla plegable que utilice el espectador en el estadio, conmemorativa de WrestleMania 33.

Como ocurre en el All Star de la NBA, a la cita principal del día le acompañan multitud de actividades durante los días previos. En este caso, el WrestleMania Axxess, que durante cuatro días ofertará actividades interactivas para los asistentes, será el que despierte un mayor interés entre el público. A este le acompañará la ceremonia del Hall of Fame de la WWE, más exclusiva, y una campaña para luchar contra el acoso escolar.

Luchadores millonarios

Que compañías como la WWE o la UFC (Ultimate Fighting Championship) estén creciendo en cuanto a repercusión está permitiendo agrandar el número de luchadores que se pueden considerar ya millonarios. En el caso de la primera, las últimas cifras de Forbes apuntan que sus 10 superestrellas mejor remuneradas sumaban 31.4 millones en salarios. Esta clasificación la lidera John Cena, el máximo icono de la empresa y cuyos ingresos ascienden a los 9.5 millones de dólares. Le siguen Brock Lesnar con 6 millones y Paul Levesque, más conocido como Triple H, con 2.8 millones. Ya fuera del podio, esta lista la completan Randy Orton (2.7 millones), Seth Rollins (2.4 millones), Romain Reigns (2.1 millones), El Enterrador (2 millones), Big Show (1.5 millones), Kane (1.3 millones) y Dean Ambrose (1.1 millones).

erp