El método de Hernán Cristante se sostiene de las relaciones humanas, del diálogo que utiliza para convencer a jugadores catalogados como rebeldes o indisciplinados para crear una atmósfera alegre, de confianza.

El técnico de Toluca se somete a la lluvia de ideas de sus colaboradores para formar un criterio sólido, porque tiene dos años de experiencia al frente de equipos de futbol profesional, ya que después de su retiro en el 2012, se dedicó a la gestión de sus centros de formación de futbolistas jóvenes.

“Entiende muy bien a esta institución desde adentro. Por su pasado en el club como jugador, su liderazgo es en gran medida porque sabe trabajar en equipo e integra a sus colaboradores”, indica Francisco Suinaga, presidente deportivo de Toluca.

Entre los cinco entrenadores que más tiempo llevan dirigiendo en la Liga MX, Hernán es el único que no ha conseguido un título de campeón. A semanas de cumplir dos años al frente de Toluca, el entrenador argentino acumula 53% de efectividad, ha calificado a tres de cuatro liguillas que disputó y durante este torneo impuso el récord de más victorias de forma consecutiva (nueve) en la historia del futbol mexicano.

Mientras que Ricardo Ferretti, que acumula siete años y 10 meses con Tigres, ganó su primer título de campeón después de un año de tomar el cargo, mismo periodo de tiempo que le tomó a Diego Alonso (que estuvo tres años y cinco meses al frente de Pachuca) obtener el campeonato del Clausura 2015.

De continuar en el equipo el próximo torneo, Hernán se convertirá en el tercer proyecto con más continuidad del futbol mexicano, sólo detrás de Tuca Ferretti y Matías Almeyda, ya que Alonso y Mohamed dejaron el cargo de entrenador en Pachuca y Monterrey, respectivamente, al finalizar este torneo.

“Gran parte de lo que procura es estar pendiente del jugador y eso es ejemplo que toma de Enrique Meza, estar muy al tanto de cómo está el grupo y en lo individual de cada jugador”, añade Suinaga, quien califica como buena la gestión de Cristante.

Los dos mentores más importantes para la formación de Hernán como estratega son Enrique Meza y José Luis Real. Con el primero, ganó cuatro títulos de Liga, adoptó el carácter y sensibilidad para gestionar a los jugadores, y con José Luis conserva una relación de guía y confianza en esta etapa como entrenador.

Cuando José Luis Real era director de Fuerzas Básicas de Chivas, propuso a Hernán como entrenador para Coras de Tepic cuando el equipo de Ascenso era propiedad de Jorge Vergara, y él tenía poca experiencia en los banquillos.

Quienes coincidieron con el entrenador argentino en esos tres meses en Tepic recuerdan a una persona que escuchaba y tomaba en cuenta todas las áreas del club, desde sus auxiliares, hasta el personal administrativo y directiva.

Siempre y cuando el equipo ganara, la música antes, durante y después de los partidos era una medida permitida por Hernán Cristante.

“Era un ambiente juvenil, nada serio y relajado. Hacíamos muchas cascaritas que ayudaban al ambiente que se tenía dentro del club”, comenta una persona que trabajó con Cristante en Coras, pero que prefiere guardar su identidad.

Sus métodos para resolver conflictos eran conciliatorios, “apartaba a los jugadores para platicar con ellos, intentaba comprender al futbolista más allá de exhibirlo”, señala el miembro del staff de Coras.

Con Toluca, los únicos exabruptos son las cuatro expulsiones que acumula desde que es técnico del equipo y aquella ocasión que tomó a Miguel Herrera del cuello, pero que instantes después salió de la cancha abrazado del técnico de América.

Hernán encara las semifinales del Clausura 2018, formó el mejor equipo con jugadores que fueron señalados como indisciplinados, como Luis Quiñonez, separado de Lobos Buap, Ángel Reyna y Rubens Sambueza.

eduardo.hernandez@eleconomista.mx