La relación entre las propiedades deportivas y las casas de apuestas ha sido vista bajo sospecha a nivel mundial. En Estados Unidos, la Suprema Corte anuló una prohibición federal en 2018 y los estados ya pueden legalizar las apuestas.

En España el gobierno prohibirá la publicidad de las casas de apuestas en los deportes y se restringirá en los medios, en una iniciativa del Ministerio de Consumo. En Inglaterra, donde la mitad de los equipos de la Premier League tiene como patrocinador principal en su playera una firma de apuestas, también hay peticiones de desaparecer este tipo de publicidad para 2023.

En México, Caliente, una de las principales casas de apuestas en el país, se asoció para este torneo con la Liga MX y, de una u otra forma, tiene presencia en los 18 equipos de la Primera División.

En entrevista para El Economista, Emilio Hank Talancón, presidente del consejo y director general de Caliente Interactive, considera que las casas de apuestas pueden ayudar a vigilar la integridad del deporte mientras éstas cuidan su negocio.

“Hay muchas empresas internacionales que son proveedores de información de los partidos en tiempo real que cuidan mucho la integridad. Cuando ven algún movimiento raro en algún deporte o en algún partido lo hacen público, se lo hacen saber a las ligas porque el deporte, para que mi industria, que es la industria del entretenimiento, para que funcione y tenga futuro, la integridad es lo más importante”.

Sin embargo, Hank Talancón reconoce que la desconfianza, como un hecho cultural, recae en las casas de apuestas, cuando son éstas, dice el empresario mexicano, las que pierden dinero cuando sucede algún fraude.

“En la cultura mexicana hay muchos que piensan que las casas de apuestas somos los tramposos y es muy difícil cambiar esta percepción, pero no hay la intención ni la necesidad de nuestra parte de caer en ese juego, estamos poniendo en riesgo una industria que genera buen negocio y hacerlo por un partido no nos hace sentido”.

“Por poner un ejemplo: la final de la Champions League o la final de la liga en México, yo creo que es el partido en el que más se apuesta en todo el año, pero si comparas ese partido en el volumen de apuestas con todo el año no representa ni el 0.005%. ¿Por qué me arriesgaría yo a intentar amañar un partido por tener el 0.005% más de ingreso en el año, cuando si me agarran el negocio se cae por completo? Estoy arriesgando nada por un buen negocio”, señala Emilio Hank.

Licencias para la credibilidad

En México este rubro del entretenimiento se rige por la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, con reformas en 2013 y el 22 de enero de este año, pero carece de solidez porque permite a empresas sin licencia operar apuestas.

“La credibilidad tiene que verse de varias perspectivas. Hay unos temas relevantes que nombrar, primero el término legal: ¿tiene la casa de apuestas licencia? ¿es reconocida por el gobierno mexicano? Al tener licencia nos aseguramos que las operaciones son corridas en México, regidas por la ley mexicana, los impuestos se pagan y se utilizan en México. Segundo, quién es la empresa y los proveedores que tiene. En apuestas deportivas, que los proveedores entreguen la data de los deportes, que tiene que ser muy exacta y a tiempo, porque son datos que pasan resultados en segundos para alimentar sistemas”.

“Un tercer aspecto sería los patrocinios que se manejen, sobre todo en ligas deportivas, porque las ligas profesionales son entes muy respetados que cuidan mucho lo que sucede en torno a ellas y dentro de ellas, y son moralmente aceptados por la sociedad y que ellas se involucren con casas de apuestas podría ser que genere certidumbre en los clientes”, considera Eduardo Peláez, gerente de producto online del Grupo Logrand y experto en estadísticas y apuestas deportivas de la plataforma de entretenimiento Strendus.

Otro aspecto positivo del patrocinio deportivo de las firmas de apuestas es el reconocimiento de la marca para que la gente sepa que la marca está, añade Peláez, quien ratifica que las empresas proveedoras de datos deportivos vigilan los movimientos irregulares y las casas de apuestas sí cumplen funciones de supervisión para la integridad deportiva.

Estructura financiera como factor de confianza

Aunque las casas de apuestas consideran que la ley debe mejorar en México, desde la visión del apostador la legalidad los respalda de forma indirecta al regular las apuestas.

“En México sí está respaldado por la ley, que le exige a las casas de apuestas ser más transparentes, hay igualdad si ganas o pierdes, que permite que la gente puede vivir de los deportes. Se lleva una supervisión sobre las casas de apuestas”, expone Carlos Lazo Reyes, CEO de Upick, empresa mexicana de recomendaciones deportivas, análisis, sistemas y academia de trading deportivo, aunque agrega que la “la Ley de Juego y Sorteos regula a los sportbook, por ende, al ser regulados, de una manera indirecta protegen a los apostadores al exigirles ciertos aspectos”.

Más allá de las asociaciones que las casas de apuestas realicen con las propiedades deportivas, la fuerza corporativa de las casas es un elemento que brinda confianza.

“La estructura financiera y el grupo empresarial que está detrás de cada una. Bet365 cotiza en la bolsa de valores de Londres (LSE por sus siglas en inglés) y tiene unos 4,000 empleados, Codere cotiza en la bolsa de España y tiene alrededor de 3,000 empleados. La fortaleza, para mí, está en el grupo empresarial que representa a estas empresas. Hay muchas casas pequeñas que abusan de los jugadores”, manifiesta Carlos Lazo.

En el caso de Caliente, se trata de una empresa privada y no cotiza en la Bolsa Mexicana de Valores.

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