La sonrisa y satisfacción de levantar dos copas en una semana se borraron de su rostro en tan sólo un instante. El futbol le hizo una mala jugada a Michael Ballack, elemento del Chelsea y capitán de la Selección Alemana, la cual tendrá que ir a Sudáfrica sin su líder y hombre más experimentado.

Sin duda que Ballack enfrenta el golpe más duro de su carrera. Y es que Michael sabe todo sobre ganar títulos en Alemania e Inglaterra, de echarse en su espalda la responsabilidad de su equipo y Selección, y aprender a recibir elogios. Pero el ícono del futbol teutón no sabía nada de lesiones, de ver por televisión el partido más importante, cosa que tendrá que hacer durante la Copa del Mundo debido a su lesión de su tobillo derecho que lo marginó ayer oficialmente del torneo.

A los ocho títulos que consiguió en Alemania (siete con el Bayern y uno con el Kaiserslautern), seis que ya registra con el Chelsea, un subcampeonato y un tercer lugar en Copa del Mundo, no podrá unírsele el que consigan sus compañeros en Sudáfrica, la que hubiera sido su tercera participación en el máximo torneo de futbol.

En medio de la euforia de los blues por hacer el doblete en Inglaterra, apareció la amargura que en Alemania ha invadido a toda una afición tras confirmarse que el tobillo de su líder necesitará de ocho semanas para estar listo.

Ballack ya saboreaba llegar al centenar de partidos con su Selección en Sudáfrica, pero para su mala fortuna se quedará en 98 participaciones por un buen tiempo. Mi tristeza es infinita , dijo consternado Theo Zwanziger, presidente de la Federación alemana.

Lo que parecía sería un año redondo, terminó siendo la etapa más frustrante de su carrera. Sin duda Sudáfrica, Alemania y toda la afición echará de menos a este hombre.