La influencia del dinero de Azerbaiyán llega a la UEFA, Atlético de Madrid, Fórmula 1, federaciones internacionales y comités olímpicos.

El país que mejor se avoca a la definición geográfica euroasiática, puso al deporte como eje de su visibilidad internacional desde el 2013, año en que comenzó a formalizar alianzas comerciales con organismos deportivos que suman 1,399.9 millones de dólares, para organizar competencias de alto nivel o promocionar a la llamada tierra de fuego y mejorar su visibilidad en occidente.

El estadio Olímpico de Bakú es sede de la final de la Europa League entre Arsenal y Chelsea, en parte gracias a la política de igualdad que la UEFA ha impuesto para que países no tradicionales reciban las finales de torneos europeos como la Supercopa de Europa y la Europa League, pero también porque desde el 2013 el organismo de futbol europeo tiene como uno de los patrocinadores principales para competencias de selecciones nacionales a la Compañía Estatal de Petróleo de la República de Azerbaiyán (SOCAR), que desembolsó 30 millones de dólares por el contrato.

Azerbaiyán recibió la sede de la Europa League en el 2017, y sus inversiones en eventos deportivos se pueden detallar así:

-Juegos Europeos 2015 (costo de organización): 1,120 millones de dólares.

-GP de Fórmula 1 de Azerbaiyán (pago de derechos 2017-2021): 200 millones de dólares.

-Inversión inicial Circuito Callejero de Bakú y boxes: 37.9 millones de dólares.

-Patrocinio UEFA: 30 millones de dólares.

-Patrocinio Atlético de Madrid: 12 millones de dólares.

“Ha surgido una crítica de la decisión de la UEFA de organizar una gran final internacional en la capital azerbaiyana. Varios grupos, incluidos Human Rights Watch, Reporteros sin Fronteras y Transparencia Internacional han cuestionado durante mucho tiempo las acciones del gobierno en Bakú.

Azerbaiyán es frecuentemente acusado de “lavado deportivo, por su imagen y reputación empañadas”, señalan Simon Chadwick y Paul Widdop en su texto “El pie de Bakú en la Liga”.

Los investigadores ingleses se refieren a las denuncias que recaen sobre Azerbaiyán como régimen totalitario. La familia Aliyev mantiene el control político y económico del país desde su desincorporación de la Unión Soviética, incluso desde antes, y las organizaciones no gubernamentales señalan la falta de libertades y represión contra personajes críticos del gobierno.

Las organizaciones han documentado al menos 43 desapariciones de activistas en los últimos años, y Transparencia Internacional coloca a Azerbaiyán en el sitio 152 de un listado de 180 países más corruptos a nivel internacional.

Azerbaiyán organizó la primera edición de los Juegos Europeos en el 2015, que tuvieron un costo de 1,120 millones de dólares por instalaciones y organización para recibir a más de 6,000 atletas.

En monto de importancia, le siguen los 200 millones por los derechos de una carrera de F1 hasta el 2021, con renovación y un ajuste al pago hasta el 2023.

“A pesar de la ausencia de una campaña, las entradas también se venden con éxito. Ya fueron compradas en 47 países”, señaló Nigar Arpadarai, jefa de Marketing del GP de Bakú de F1.

La Europa League significa un evento de fuerte lazo con Europa occidental. La UEFA repartió 12,000 entradas para cada una de las aficiones de Chelsea y Arsenal, pero debido a la falta de infraestructura aeroportuaria, los equipos tuvieron que regresar entradas.

Además, la final de la Europa League descubrió la tensión del conflicto político con Armenia, país vecino que obligó a Arsenal a que Henrikh Mkhitaryan no viajara, como medida de precaución ante actos de violencia o racismo contra el futbolista armenio.