En la jornada ocho y última del Ascenso MX se reunieron futbolistas en el centro del terreno de juego a modo de propuesta. Días después, las redes sociales de los jugadores pertenecientes al torneo mostraron el hashtag #SinAscensoNoHayDesarrollo, con una carta dirigida al presidente de la Federación Mexicana de Futbol (FMF) en la que pedían esclarecer los rumores de la desaparición del torneo.

Ante el paro de actividades del balompié mexicano a causa del coronavirus quedó pendiente la resolución que dará la FMF respecto al futuro del Ascenso MX, para conocer si continúa bajo el mismo esquema o pasa a ser una categoría de formación.

Las circunstancias en la segunda división implican que los futbolistas constantemente tengan incertidumbre. Al convertirse en una práctica regular los adeudos, desaparición de equipos y en este caso la posibilidad de que todos queden sin equipo.

“Murciélagos me quedó debiendo. Tuve que hablar directo con el dueño para poder salir, yo no me quise inmiscuir en temas de abogados y esos problemas. Lo que hice fue negociar lo que ellos me debían, meterlo en el contrato de Cimarrones que mostraron interés en mí, para que Murciélagos me dejara cambiar de equipo. A Cimarrones les pedí que me pagaran ese dinero, para irme con ellos”, menciona a El Economista, el futbolista Eduardo Cristan.

¿Por qué los contratos carecen de validez y los futbolistas no buscan instancias legales para solucionarlos?

“Los jugadores tienen un canal para exigir con la Cámara de Resolución de Controversias. Pero implica abogado, gastos, tiempo y que se les corte la posibilidad de jugar. Representará mayor inversión del beneficio que obtienen. Además, se encuentran ante la falta de un contrapeso real, el jugador siempre busca la alternativa de jugar, más que un derecho social, como el pago por su labor. Falta regulación. En la ley federal del trabajo hay un capítulo, pero es muy general, donde no existen consecuencias por dejar de pagar”, menciona a este diario el abogado deportivo, Salvador Herrera.

El promedio de edad de la división es de 26 años, al ser una combinación entre futbolistas que tuvieron una carrera en primera división, que encuentran una manera de retirarse en el Ascenso, junto con jugadores jóvenes que buscan una oportunidad para comenzar a desarrollarse como profesionales.

Se convierte en una tarea difícil encontrar cabida para quienes su nivel ya no está a la altura de la Liga MX, o futbolistas que se encuentran ante la necesidad de una oportunidad, que significan contratos de no más de dos años, así lo expresó un representante de futbolistas que pidió anonimato.

El caso que vivió Eduardo Cristan, actualmente sin equipo, mencionó que los adeudos “no significa que los dueños sean personas de mala fe”, que lo adjudica a problemas por falta de ingresos para financiar las necesidades del club. Sin embargo, “no considera que la solución sea desaparecer el torneo”.

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