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Cartas de renuncia: ¿Cuál es su peso en un juicio laboral?
Las cartas de renuncia firmadas bajo presión o condicionadas para ingresar a una empresa siguen siendo una práctica presente en México, pero aún ante el miedo y la presión, los trabajadores pueden denunciar, impugnar pruebas y obtener indemnización o reinstalación mediante asesoría legal.

Las renuncias deben incluir tres elementos: ser voluntarias, espontáneas y libres.
La firma de cartas de renuncia durante las contrataciones se convirtió en una práctica recurrente como mecanismo de control y presión por parte sobre los trabajadores, esto para acreditar una supuesta terminación voluntaria de la relación laboral, pero que en realidad disfraza despidos injustificados.
Hay empresas que como condición para ingresar a trabajar solicitan la suscripción de formatos de renuncia, pero estos después se convierten en despidos que encubren situaciones inciertas o artificiosas, explica la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en la jurisprudencia del 2013.
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Pese a ser una práctica ilegal, aún hay trabajadores que temen perder su empleo o su indemnización conforme a la ley porque son intimidados y obligados a firmar su renuncia, y al ser despedidos no denuncian porque desconocen que pueden hacerlo.
Valente Quintana, consejero de la firma Monsalvo Duclaud y profesor de Derecho en la Universidad Iberoamericana, refiere que esta acción imprime no solo una violación al trabajo digno, sino que también se traduce en una falta ética con una presión psicológica “fuerte” para el trabajador. “Si bien puede ser una renuncia, también puede ser un pagaré”, alerta.
La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) recuerda que la firma de la renuncia “es un acto voluntario” y no es legal que se obligue a los trabajadores a firmar, pues de hacerlo pueden solicitar asesoría gratuita de la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo (Profedet) para denunciar.
Pero entonces, ¿qué pasa con quienes son despedidos y se utiliza la carta que fueron obligados a firmar como prueba de su renuncia voluntaria? Abogados expertos en el mundo del trabajo mencionan que debido al aumento de malas prácticas como esta, en juicios laborales se les ha quitado peso.
Cartas de renuncia en juicios por despido injustificado
En palabras de Luis Álvarez, socio en Basham Ringe y Correa, las cartas de renuncia que antes eran la base de la defensa de patrones para justificar terminaciones de la relación laboral y evitar el pago de indemnizaciones “han perdido un peso muy grande” ante los tribunales.
Afirma que ahora la autoridad analiza con mayor profundidad el contenido y motivaciones que tienen las renuncias, las cuales, para ser válidas, deben reunir tres elementos: ser voluntarias, espontáneas y libres, “porque tiene que salir del propio trabajador esa decisión, no puede venir de una solicitud de un tercero”.
“La voluntad se tiene que expresar de manera espontánea. Es decir, te aviso en este momento que voy a dejar de trabajar, pero lo puedo materializar o formalizar de manera escrita o a través de una renuncia al empleo libre de cualquier coacción”, detalla.
En esa línea, Valente Quintana coincide en que a partir del nuevo modelo de justicia laboral, los jueces son más meticulosos con las pruebas y las cartas de renuncia han comenzado a perder “eficacia jurídica”.
“A lo mejor no es posible que un trabajador operativo o promedio redacte en su renuncia que 'se reserva sus derechos' o que 'no queda ninguna obligación capitalizable pendiente'; esos no son términos que utilice, en sentido estricto, esa renuncia no la hizo el trabajador”, explica.
De esta manera, ahondan en que cuando un trabajador es despedido y denuncia el hecho ante la autoridad y el patrón señala que en realidad se trató de una renuncia voluntaria, el empleado tiene a su alcance recursos que le pueden ayudar.
¿Cómo se prueba una renuncia obligada o coaccionada?
La Corte establece que en una audiencia de desahogo de pruebas en la que se presenta la renuncia, el trabajador puede objetar que el contenido, firma o huella digital no son correspondientes y en realidad fue víctima de un despido injustificado, es entonces que el patrón tendrá que demostrar lo contrario y se evalúan las pruebas.
El profesor de Derecho en la universidad Ibero recuerda que existen pruebas periciales grafoscópicas y grafométricas que analizan diferentes elementos de los documentos para conocer su temporalidad e incluso saber si pertenecen al supuesto firmante, de esta forma, por ejemplo, se puede saber si una carta de renuncia fue firmada antes de la fecha de salida.
Cuando eso sucede, el patrón enfrenta sanciones económicas que van de los 11,314 a 113,140 pesos, equivalentes a 100 y 1,000 veces la UMA (Unidad de Medida y Actualización), sin mencionar que pueden ser sujetos de delitos penales por la alteración de documentos y contra la administración de justicia.
En cuanto al trabajo, Luis Álvarez detalla que esa terminación se considera como un despido injustificado y por ende se tienen que pagar al trabajador la indemnización correspondiente y los salarios caídos. Ahora bien, si el trabajador solicitó la reinstalación de su puesto, este le es otorgado.
Convenios de terminación laboral
Los expertos urgen a las empresas frenar las prácticas que vulneran la dignidad y los derechos laborales, en el caso de las renuncias y para evitar conflictos futuros, resaltan la importancia de cuidar a los trabajadores no solo desde que llegan, sino también cuando deciden irse de la organización.
Los abogados coinciden en que el recurso con mayor eficacia, legalidad y transparencia tanto para los trabajadores como para los patrones son los convenios de terminación, especialmente si son celebrados ante los Centros de Conciliación Laboral federales o locales según la industria.
Al dar por terminada la relación de trabajo, sea cual sea la razón, los especialistas aconsejan formalizar la acción mediante un convenio de terminación donde las partes se pongan de acuerdo en los términos en que finalizan esa relación y posteriormente se ratifique ante la autoridad.



