Tal y como se publicó en estas páginas, “Weeshing, un fraude en la industria musical”, la empresa tuvo que enviar un mensaje confirmando el cierre de operaciones tras cientos de quejas de fans. “Debido a regulaciones locales e irregularidades por parte de promotores, principalmente por falta de condiciones comerciales, legales y financieras, Weeshing se vio obligado a cesar sus operaciones, lo que produjo una situación crítica de caja”, señaló la empresa mediante un comunicado de prensa. Las quejas en nuestro país, se fueron acumulando tras la renuncia de Guillermo Padrón, director en México, quien aseguró que la matriz no cumplió con lo que prometía.

A partir del 1 de noviembre del 2019, la plataforma completa y sus correos electrónicos dejaron de funcionar. “Pese al cierre de las operaciones de inversiones, Weeshing mantiene su compromiso de seguir adelante con las causas legales, tanto civiles como penales, tendientes a obligar a los productores a cumplir con sus obligaciones de devolver el dinero invertido”, explican.

Weeshing era una plataforma de origen chileno creada por Juan Pablo Duch, que permitía invertir en conciertos y eventos en vivo, un instrumento financiero alternativo que ofrecía rentabilidades atractivas para los diferentes tipos de inversionistas que adicionalmente obtenían beneficios exclusivos en los conciertos y espectáculos. Finalmente, la empresa señaló: “Hemos tomado los resguardos para respaldar la información de todos los usuarios de la plataforma, contratos, inversiones, etcétera, que estará disponible para los fines que estimen necesarios”. Por último, Weeshing informó sobre “productores de conciertos morosos” para el caso de que algún inversionista desee por sus medios interponer acciones judiciales, adicionales a las ya iniciadas por Weeshing.

En particular con México, la situación no es clara y varios inversionistas siguen a la espera de su dinero y de respuestas por parte de Weeshing.

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