Hace una semana salió Blackstar , la nueva canción de David Bowie; como siempre, es un placer indescriptible escuchar lo que haga. El hecho de saber que es feliz y productivo me hace sentir bien, pero saber que comparte su música es algo que no me deja de impactar, sobre todo cuando lo que hace me sigue quitando el aliento. Me siento parte de la historia cada que escucho un disco suyo nuevo; digo: Tiene 68 años y nada que probar, ya todos sabemos que es un genio .

Cuando su servidor tenía seis años, un día que viajaba de regreso a casa en el vocho 76 de mi mamá, Radio Universal programó Young Americans de Bowie. Me llamó la atención su voz, el ritmo hacía imposible no mover los pies.

Young Americans fue el disco que abrió la puerta para que Bowie llegara al plastic soul; fue invitado a cantar a Soul Train, el famoso programa donde aparecía James Brown, Marvin Gaye, entre otros. El disco llegó a mis manos años después y, gracias a este disco, me acerqué a los clásicos del soul. Bowie era magnífico, había logrado lo que ningún blanco: crear un estilo propio dentro del género.

Regresamos al vocho: el impacto estaba hecho, cuando pregunté quién era, mi mamá dijo David Bowie. Su nombre quedó en mi disco duro, pero pasó tiempo para acercarme a su música.

Volví a escucharlo con Earthling y me voló la cabeza; no sabía lo entretenido que era escucharlo. Bowie se ha reunido con los mejores guitarristas.

Cuando escuché Little Wonder me sentí empujado por el ritmo, por las voces y las guitarras. Sentía que esa música era imposible de hacerse. ¿Quién diablos toca esto? ¿Aliens? El resto del disco, Seven Years in Tibet , Dead Man Walking , me volvían loco.

En el disco Next Day lo escucho divertido; sin ataduras (aunque nunca las ha tenido). Creo que algo que lo hace sentirse mejor es haberse quitado el compromiso de salir de gira. En entrevistas del Reality, decía que lo que más detestaba era hacer entrevistas de promoción; las preguntas lo hacían sentir incómodo. Para Next Day no hizo una sola. Todo acercamiento fue con su productor y socio en el crimen: Tony Visconti.

En esas entrevistas decía que siempre esperaba con ansias los conciertos, pero creo que fue hasta esas fechas, en Alemania, donde tuvo problemas de corazón, cuando se dio cuenta que lo que quería era estar con su hija Alexandria y su amada esposa Iman. Posiblemente la mujer más hermosa en la Tierra, además de administrar su website donde apoya a nuevos pintores.

Cuando Next Day salió, era difícil pensar que estábamos viviendo esos momentos; inmediatamente traté de compararlo con otros trabajos; logré encontrar cosas de Reality y un poco de la trilogía de Berlín. Cuando escuché Blackstar no sentí necesidad de comparar con otros trabajos, de hecho comencé a preguntarme qué podría estar escuchando.

Visconti dijo hace unos días que en este material se evita sonar a rock and roll. El trabajo debió ser complicado, pues está en la naturaleza de Bowie. ¿Qué es esto, el verdadero rock and roll suicide?

Muchos estamos en la búsqueda de respuestas, pues Bowie es una tumba que se divierte con los mitos que creamos en torno a él. Lo que sé es que escuchó mucho a Kendrick Lamar, artista que me gusta, pero ahora me tiene obsesionado. Es obvio que Lamar no está buscando hacer el clásico hip hop; así como Bowie se desmarca de sus raíces en este material.

Otra cosa que me obsesiona es que lanzó un sencillo de 9 minutos con 57 segundos... iTunes se niega a poner sencillos con ese tiempo. Estamos ante un artista que no compromete su creatividad.

Cuando llegó el momento de escuchar Blackstar , hice el ejercicio de escuchar sólo la música, para ver qué experiencia tenía. La primer parte es oscura, minimalista y los arreglos de voz son muy poderosos. La segunda hace que la canción caiga en una especie de ópera, en la que cuenta una historia, que según en mi traducción es: Major Tom finge su muerte y crea una religión llamada Blackstar en la que él es su propio profeta; falla y es castigado.

Las preguntas como siempre ?quedan en el aire, pero Bowie hace que el mundo cambie su eje de rotación. Sabe jugar con todos los elementos y nosotros debemos esperar hasta el 8 de enero para saber qué regalo nos hace el mejor artista de la música.