Una niebla marina ha inundado los pasillos del Museo Nacional de Antropología. Lo inunda el sonido de las olas, las gaviotas revolotean en las alturas. La madera de los barcos viejos cruje entre humedad y olvido. El último viaje de la fragata Mercedes ha convertido este recinto en un lugar misterioso de altamar.

200 años después de que la fragata Mercedes, buque de la armada española, fuera hundida el 5 de octubre de 1804, fueron expoliados parte de sus tesoros de las profundidades del océano Atlántico por la compañía caza tesoros Odyssey. Un saqueo que fue denunciado por el gobierno español y que, tras ganar el juicio en el 2012, recuperó el tesoro, creando así un importante precedente en la defensa del patrimonio subacuático.

Esta muestra pretende recrear el viaje que siguió la fragata Mercedes y su hundimiento tras el ataque británico, y hacer énfasis en la historia de los 273 tripulantes que perdieron la vida en aquella gran hazaña, relatando la vida de cada uno de los objetos que se utilizaron en aquella fabulosa, épica y trágica historia.

Entre los objetos se encuentran las piezas recuperadas del pecio, 30,000 monedas de las 600,000 rescatadas, algunas de ellas deformadas por el ataque, herramientas de trabajo de la embarcación, cañones, retratos de Carlos IV y su esposa María Luisa y una bandera utilizada en la batalla de Trafalgar, similar a la que llevaba el buque al momento del ataque.

Documentos históricos, como los planos elaborados por los marinos a bordo y que exponen los puntos que visitó el navío durante su viaje de ida y vuelta; la orden que dio el primer ministro y generalísimo de Mar y Tierra, Manuel Godoy, al ministro de Marina, Francisco Pérez de Grandalla, para organizar una escuadra de guerra que recogiera los tributos de la Real Hacienda de Lima y llevarlos a España; además de una reproducción del buque de guerra están entre el conjunto de piezas originales del siglo XVIII.

Otro apartado de la muestra es dedicado a los objetos y personas que viajaban en las fragatas con el listado de los 48 sobrevivientes y testimonios de algunos de ellos; se encuentra una cajita de oro para rapé, la hebilla de un zapato, monedas dañadas por el efecto de la explosión en el barco y los tenedores de la que se piensa fue la última cena. La exhibición se logró con la llegada de las 17 toneladas de monedas de reales a la península Ibérica, tras cuatro años de litigio en EU.

En ese momento se tomó la decisión de realizar una muestra que explicara su origen y pusiera a disposición de todos los ciudadanos ese patrimonio cultural que había sido hurtado , mencionó Susana García Ramírez, del Museo Naval de Madrid y co-comisaria de la exposición.

El último viaje de la fragata ?Mercedes estará hasta el 2 de octubre.

@Davee_Son