No digan que no. Porque si lo dicen igual los pueden acusar de jijos de Superman, la Pequeña Lulú, Archie o ya por no ofender de Condorito. No digan que nunca leyeron historietas. O que jamás tuvieron que fingir interés o pretender cualidades inconfesables para quedarse con los monitos del periódico de los domingos. No digan en voz alta que no saben quién es Foforito Cantarranas . Y hoy menos que nuca.

Si lo hacen habrán de avergonzarse. Y habrá poco que hacer para remediarlo. Si acaso correr a su librería más cercana y conseguir, porque desde agosto del año pasado, ya no hay puestos de periódicos con variedad y decencia, la antología que se publicó hace unos pocos años sobre La familia Burrón.

Esta historieta mexicana, creada por Gabriel Vargas en 1948, se publicó de manera ininterrumpida por más de 60 años. Durante años fue la historieta preferida de los capitalinos y siguió apareciendo en los puestos de periódicos semana tras semana. Incólume, soportó análisis semióticos y sociológicos, el fanatismo desmedido y hasta el desprecio de todos los idiotas que creyeron que el intelecto nada tiene que ver con los monitos y el buen gusto se mide según los kilómetros de lejanía de todo lo popular. Justo como de pronto piensa doña Borola Tacuche de Burrón.

El argumento de La familia Burrón es muy sencillo: las aventuras y desventuras de una familia de clase baja en la Ciudad de México. Una familia de tantas- parafraseando la película que Alejandro Galindo estrenada también en 1948- familia que, por supuesto, se parecíemucho a las familias de muchos.

Alejandro Bartra describe a La familia Burrón de manera más profunda. Dice que, lejos de las caricaturas tipo family strip, que presentan a la familia nuclear como un microcosmos autosuficiente, la de los Burrón es una saga gregaria que incorpora por igual a familiares directos, parientes lejanos, amigos y vecinos, en un protagonismo multitudinario muy distante del individualismo anglosajón.

Piense nada más- o entérese si hace falta- en la existencia de doña Gamucita Pericocha, viuda de Pilongano, Floro Tinoco, alias El Tractor, Alubia Salpicón o hasta el perro Wilson, mascota y personajes secundarios en el universo vecinal que habita de la Familia Burrón. Todos ellos muy alejados de conceptos como el de Lorenzo y Pepita o la cantarina y muy gringa Familia Partridge.

Los personajes son inolvidables así que si no lo ha hecho, comience a leer lo necesario para comenzar a lamentar que su creador se fue a calacas apenas el martes. Ya no habrá más historias de Don Regino Burrón, el peluquero de profesión y propietario de El Rizo de Oro; nada de Borola con un buen corazón, su plancha de hierro en la mano y el metate metido en su bolsa de mano para ganar si hubiera pleito, nada de Macuca ni de los líos familiares en el "Callejón del Cuajo número chorrocientos chochenta y chocho". Gabriel Vargas ha muerto. Tenía 91 años. Y aunque todo fuera como eso, esta vez nos hubiera gustado que fuera diferente.