Este domingo, en el Complejo Cultural Los Pinos, se llevó a cabo la edición 2019 del Premio Nacional Carlos Montemayor, mismo que se otorgó a Florencio Lugo Hernández y Francisco Ornelas Gómez, dos sobrevivientes del grupo paramilitar que intentó tomar por asalto el cuartel de Ciudad Madera, en la Sierra de Chihuahua, el 23 de septiembre de 1965, en un suceso que marcó un parteaguas en los movimientos guerrilleros en el país.

El galardón fue entregado también a las mujeres del alba, sobrevivientes de dicho hecho histórico o familiares de activistas guerrilleros, cuyas historias fueron narradas por el escritor Carlos Montemayor en la novela del mismo nombre: Las mujeres del alba, y también se le concedió a Francisco Madrigal, cantautor de temas sociales, como Jacinto Cenobio.

El sábado, el coordinador de la novena edición del galardón, David Cilia Olmos, salió en defensa del historiador Pedro Salmerón Sanginés, hasta este fin de semana director del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM). En un artículo titulado “El asesinato de Eugenio Garza Sada”, en su blog, el doctor en Historia por la UNAM llamó “valientes jóvenes de la Liga Comunista 23 de Septiembre” al grupo de disidentes que intentó raptar al empresario regiomontano el 17 de septiembre de 1973, y quienes, frustrado el propósito, se enfrascaron en una balacera con el cuerpo de seguridad del magnate, lo que derivó en su muerte, la de los escoltas y de dos guerrilleros. En esa conferencia, Cilia Olmos había dicho que “los que están sosteniendo esa campaña rabiosa acusando a alguien por reconocer que eran jóvenes valientes es gente que ya se quedó con más de 30 años de atraso de lo que ha pasado en este país, es gente que no ha reconocido que este país ha cambiado”.

Un día después, durante la ceremonia en Los Pinos, David Cilia describió tanto a los del golpe al cuartel de Madera como a los miembros de la Liga Comunista 23 de Septiembre como “jóvenes valientes”. Y añadió: “No aceptaremos una versión distinta (de la historia) que se atreva a decir tonterías sin analizar los procesos históricos”.

Por su parte, el galardonado Florencio Lugo Hernández compartió su posición con El Economista: “(En la década de los 70) se le declaró la guerra al sistema. Era una guerra, una lucha de clases, un movimiento donde tenían que caer de un lado o del otro. Para nosotros, los compañeros que participaron fueron valientes, pero más que eso, eran conscientes de lo que buscaban, del rumbo que querían tomar”.

Sin embargo, la discusión ha dividido opiniones. A lo largo del fin de semana, tanto integrantes de la comunidad cultural como instituciones expresaron su postura .

“Llamar valientes a guerrilleros que asesinaron al fracasar en un secuestro es una evasión. Evita reflexionar sobre el fracaso de la izquierda del siglo XX y escamotea la responsabilidad de la guerrilla en precipitar la crisis económica y el genocidio de los 70”, expresó el curador e historiador del arte Cuauhtémoc Medina en su cuenta de redes sociales.

“Es incomprensible que un funcionario público, un representante del gobierno mexicano, enaltezca la violencia como forma de expresión. Es incomprensible que un funcionario, que además es historiador de profesión, se vuelva un apologista de la violencia, un defensor del delito”, reclamó el Consejo Coordinador Empresarial, a través de un comunicado de prensa.

Mientras tanto, el historiador Pedro Salmerón presentó su renuncia a través de una carta pública en la que, defendió que se ha descontextualizado el extracto de la publicación. De inmediato, la Secretaría de Cultura federal presentó a Felipe Arturo Ávila Espinosa como nuevo director del INEHRM.

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