Durante la pandemia por Covid-19 gran parte de los esfuerzos y recursos en materia de salud se han concentrado en contener la propagación de virus y atender a los pacientes que desarrollan una enfermedad grave; es importante que en línea con esta emergencia sanitaria no se vean afectados el resto de servicios de salud, especialmente los dirigidos a grupos vulnerables. 

La oficina de Naciones Unidas para el SIDA (UNAIDS por sus siglas en inglés) destaca la importancia de dar continuidad a los procesos sanitarios, sexuales y reproductivos de la población femenina, como un imperativo en derechos humanos

En su informe sobre medidas para apoyar a mujeres y niñas durante este contexto resalta de manera particular la vulnerabilidad en la que se encuentran, no sólo por sus posiciones de desventaja en las esferas social y económica, sino también por ser blancos principales de la violencia física, psicológica y sexual dentro y fuera de los hogares. 

En este sentido, no sólo es necesario que las autoridades den continuidad a los procesos y protocolos de educación sexual, derechos reproductivos, atención psicológica y atención a víctimas de violencia doméstica. Incluso deben reforzarse debido a que como consecuencia de la crisis global las demandas en estos servicios muestran tendencias crecientes. 

La UNAIDS destaca también otra de las principales problemáticas en el acceso a los servicios de salud: la desigualdad estructural. Dentro de la población femenina hay mujeres más vulnerables que otras, lo que genera que se establezcan políticas que garanticen, de manera equitativa, los derechos de todas. 

El informe refleja cómo la salud y los derechos sexuales y reproductivos a menudo son los que primero se sacrifican durante las epidemias. 

Las cifras que se han registrado durante la pandemia, a escala global, muestran que se han disparado el estrés, miedo y preocupación en la población, las tensiones dentro de los hogares, la violencia física, la violencia sexual, la violencia psicológica, los embarazos no deseados; y la imposibilidad de acceso a medicamentos y tratamientos para otras enfermedades. Todas estas problemáticas se traducen en una mayor demanda de servicios médicos, que afectan de manera desproporcionada a mujeres, niñas, portadores de VIH y comunidad LGBT.

En este sentido la UNAIDS identificó seis medidas concretas para atender a la población femenina reconociendo su diversidad:

  • Identificar y reconocer las necesidades diversas de las mujeres focalizando la atención en las más marginadas.

Las mujeres víctimas de violencia doméstica, las trabajadoras sexuales, las trabajadoras domésticas, las trabajadoras informales, las mujeres indígenas, las mujeres en situación de pobreza o desempleo, las niñas y adolescentes víctimas de abusos sexuales o con embarazos no deseados, las mujeres migrantes, las mujeres de la comunidad LGBT y las mujeres sin acceso a información o medios de protección sanitaria.

  • Garantizar equitativamente el acceso a servicios básicos de salud para mujeres y niñas.

Aumentar la accesibilidad de las mujeres a los métodos de anticoncepción de manera gratuita, incrementar los métodos de educación sexual y la información masiva sobre derechos sexuales y no dejar de lado los servicios de atención médica y psicológica en la interrupción legal del embarazo, especialmente en adolescentes o víctimas de abuso

  • Abordar, reconocer y atender la pandemia persistente de la violencia basada en el género.

Integrar procesos eficientes e inclusivos de prevención, detección y seguimiento para las víctimas de violencia en el hogar y facilitar las herramientas y los protocolos de denuncia. No pausar los servicios de atención y albergues para mujeres y niñas.

  • Detener el mal uso de la ley y las acciones punitivas que suprimen los derechos de las mujeres.

Considerar las diferencias sociales y económicas para evitar criminalizar de manera sesgada a la población durante la emergencia sanitaria; así como evitar nuevas legislaciones y redacciones en medios que expongan o exhiban a las mujeres por sus decisiones individuales.

  • Poner especial atención en la educación, salud y bienestar de las adolescentes y niñas

Focalizar la atención en las niñas y adolescentes que presentan rezago digital, desarrollar programas de comunicación y aprendizaje incluyente para todas las comunidades y sus idiomas y garantizar el acceso a la información, tanto sanitaria, como sexual y reproductiva a todos los jóvenes durante la pandemia. 

  • Equilibrar a las mujeres en el mercado laboral y hacer que las labores domésticas se repartan de manera igualitaria.

Sancionar las prácticas de discriminación laboral por cuestiones de género, extender la protección social a las mujeres trabajadoras en situación de informalidad y promover la asignación equitativa de las tareas de cuidado y limpieza dentro de los hogares.

Además de estas medidas, la UNAIDS alertó sobre la necesidad de fortalecer los canales de distribución de medicamentos especiales para la población que vive con VIH, especialmente en regiones marginadas o de bajos ingresos. 

Debido al crisis económica se han producido desequilibrios en la producción y disponibilidad de los medicamentos retrovirales, fundamentales en el tratamiento de estas personas, así como incrementos en su precio. Las barreras al comercio exterior y la saturación de los servicios logísticos y de transporte también imposibilitan el acceso efectivo a estos medicamentos. 

En este sentido, los grupos interseccionales; mujeres con VIH, pertenecientes a las comunidades LGBT, mujeres en situación de pobreza o mujeres indígenas se encuentran desproporcionalmente vulnerables ante el ejercicio efectivo de sus derechos de salud. Y de hecho, la crisis sanitaria puede profundizar estas brechas si no se actúa de manera oportuna. 

El informe de la UNAIDS concluye con la necesidad de priorizar estas necesidades particulares con enfoque a largo plazo y asegurarse de que la pandemia no sólo no bloquee los derechos humanos, también que no genere nuevas o mayores desigualdades. “El Covid-19 no es sólo un problema de salud, al igual que el VIH nunca lo fue. Impacta en una amplia gama de derechos humanos, y aunque afecta a todas las personas, lo hace de manera desigual. (…) Es hora de reconstruir mejor”. 

[email protected]

kg