El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, inauguró este domingo el Pabellón Reina Roja, que a partir de ahora formará parte del discurso museográfico del Museo de Sitio Alberto Ruz L'huiller, adyacente a la zona arqueológica de Palenque, en Chiapas.

Desde este 8 de marzo, está de regreso, y de manera permanente, la exposición La Reina Roja. El viaje al Xibalbá, que itineró por varios museos del país desde el 2018 y que presentó por primera a los ojos del público el ajuar completo de la noble palencana, esposa de Pakal, que hasta hace muy poco se creía que llevaba por nombre Ixik Tz’akbu Ajaw, hasta que una nueva transcripción de los glifos realizada por el recién fallecido epigrafista Guillermo Bernal Romero determinó que se llamaba Ixik Tz’aka’ab Ajaw, “Señora Gobernante de las Generaciones”, nombre que ahora luce en el pabellón montado en su honor en el museo de sitio de Palenque.

Ixik Tz’aka’ab Ajaw falleció el 13 de noviembre del 672 d.C., de acuerdo con fuentes epigráficas, señaló el director general del INAH, Diego Prieto Hernández.  Sus restos y su ajuar fueron recuperados más de 1,300 años después de su muerte, cuando el arqueólogo Arnoldo González Cruz descubrió su osamenta en 1994 dentro de un sarcófago labrado en una sola pieza, en una cámara funeraria de la subestructura del Templo XIII, junto al Templo de las Inscripciones, de la zona arqueológica de Palenque. La hallaron bañada en cinabrio, un polvo rojo compuesto de mercurio y azufre, y elegante ataviadas con piedras de jade, obsidianas y concha nácar. Desde entonces la llamaron Reina Roja.

Gracias al trabajo realizado durante más de 25 años por arqueólogos, antropólogos físicos, restauradores, epigrafistas y museógrafos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) hoy es posible revivir uno de los capítulos más apasionantes de la arqueología en Palenque, comparado solamente con el hallazgo del ajaw K’inich Janaab’ Pakal, el gobernante más importante de la antigua urbe maya, Lakamhá, entre los años 615 y 683 d.C., realizado en 1952 por el arqueólogo Alberto Ruz L'huiller.

Foto: Cortesía INAH

La Reina Roja. El viaje al Xibalbá recrea en un novedoso montaje museográfico el contexto funerario tal y como fue hallado in situ, y muestra los ornamentos originales del ajuar con el que fue inhumada la soberana: un tocado compuesto de teselas de  onfacita, jadeíta, concha y piedra caliza; una diadema doble constituida por pequeños discos de jadeíta; una máscara hecha con teselas de malaquita, jadeíta blanca y obsidiana; un collar de jade  y un pectoral distintivo de la realeza maya, el k´ub, confeccionado  con más de 170 pequeños discos de jadeíta, onfacita y albita, rematado en la parte central inferior por un rosetón, y una pequeña cabeza de mono.

Durante la ceremonia de apertura del pabellón, la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto Guerrero, señaló que la Reina Roja podrá ser visitada y admirada en su tierra natal. “Venimos a abrir de nuevo la casa de la Reina Roja, Ixik Tz’aka’ab Ajaw, la reina que será símbolo ancestral de la mujer contemporánea como lo fue en su momento de la cultura maya.

Foto: Cortesía INAH

“La Reina Roja será inspiración y símbolo para las niñas, jóvenes y mujeres mayas de hoy, pero también para las ayuujk, nahuas, chichimecas, hñähñu, zapotecas, yaquis, paipai, totonacas, amuzgas y afromexicanas; para las poetas, las artesanas, las pintoras, las maestras y campesinas, para las mujeres de México, soberanas”.

“La Reina Roja está en su casa, que quede aquí, que la conozcan, que sepan de su cultura a través de ella”, remató la secretaria.

francisco.deanda@eleconomista.mx