Pero cómo no quererlo. Es el amor de la vida sexenal. Mientras la Ley de Ingresos representa los males del existir patrio, el querido Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) es la ensoñación. El borde donde se tejen las esperanzas de un año. Y del que sigue. En sus páginas e incontables números anidan las narrativas de todas las querencias. Sus propuestas contenidas, las discusiones que desata, las historias que atesora, los arreglos que invoca, le hacen amorosamente inaprensible. Desde esa posición dominante, tan inescrutable, intento ir por mi pedazo de su corazón.

Mi querido PEF reserva el Ramo 48 a la Secretaría de Cultura. Es un ramillete de flores en botón. Dice que contará con 11,716 millones 173,982 pesos. Hasta mediados de noviembre se sabrá si sube o baja la asignación merecida según la sabiduría de los artesanos del presupuesto. Pero en este mío arrebato interesa cómo dividen los dioses de la Secretaría de Hacienda tanta hermosura. Ellos son herederos de la más fina prosapia tecnocrática. Su palabra es la ley. El objeto del gasto lo dividen en cuatro capítulos. El 1000, de Servicios Personales, el 2000, de Materiales y Suministros, el 3000, de Servicios Generales, y el 4000, titulado Transferencias, Asignaciones, Subsidios y Otras Ayudas.

Quererte es mi castigo, PEF. Cómo no recibirlo si de los casi 12,000 millones, 5,729 millones 534,746 los destinas a Servicios Personales. Es decir, más de 50%. Una chulada de verso los conceptos en que los repartes. Números 1100, 1200, 1300, 1400, 1500 y 1700 (el 1600 es non grato desde hace tiempo). En ese orden la descripción: remuneraciones al personal de carácter permanente, remuneraciones al personal de carácter transitorio (¡caramba, que si lo es muchas veces el amor!), remuneraciones adicionales y especiales, seguridad social, otras prestaciones sociales y económicas y pago de estímulos a servidores públicos. Y no me pregunten, por favor, cómo se mide el resultado de tanto dinero destinado al multiempleo.

El contrato amoroso con PEF establece que Materiales y Suministros tienen 413 millones 611,031, Servicios Generales 3,592 millones 462,882, mientras que Transferencias y demás 1,980 millones 565,323.

Hoy tengo ganas de ti. No me digas que no, que me da la calambrina: el concepto 3300 Servicios Profesionales, Científicos, Técnicos y Otros Servicios se toma 1,633 millones 553,804 pesos. El 4600 de Transferencias a Fideicomisos, Mandatos (léase Fonca) y Otros Análogos, dispone de 1,096 millones 818,988. Hay millones para Materiales de Administración, Emisión de Documentos y Artículos Oficiales (173), Vestuario, Blancos, Prendas de Protección y Artículos Deportivos (68), Servicios de Arrendamiento (573), Servicios de Comunicación Social y Publicidad (66), Servicios de Traslado, Viáticos y Oficiales (97), Subsidios y Subvenciones (163), Ayudas Sociales (89) y Donativos (618).

Como dice un astrólogo: para mi adorado PEF telescopio y microscopio. En el pliego del insomnio de los futurólogos de Hacienda, a las oficinas dependientes de la C. Secretaria le tocan casi 4,000 millones de pesos, al INAH(udito) 3,668 y al INBA(lido) 3,260. En Servicios Personales el inaudito se consume 2,380 millones y el inválido 2,144 millones de pesos. ¿Y lo que resta, apá? La Subsecretaría de Desarrollo Cultural, de 111 millones programados, en sueldos y prestaciones toma 31 millones, en tanto la Subsecretaría de Diversidad Cultural y Fomento a la Lectura (¡este nombre sí que es amor del bueno!), de 7,767 previstos, en capítulo 1000 gastará ¡6!

Caray, PEF de mis amores, cómo es cruel la incertidumbre. A pesar del tiempo, apenas te comprendo. Añorada Secreculta: lo único que me queda claro es que moverte cuesta y cuesta mucho.

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