Con un siglo de vida, la Constitución de 1917 es la más longeva de la historia de México y la más antigua de Hispanoamérica. No es casual entonces que exista una infinidad de textos y discusiones que abordan sus fundamentos y sus repercusiones en la vida de los mexicanos, a los que este año se añadieron tres libros publicados por el Fondo de Cultura Económica con motivo de la celebración del centenario de la Carta Magna.

La historia de la Constitución no comienza ni con la convocatoria de Carranza para reformar la Constitución de 1857, ni con la promulgación del nuevo documento, el 5 de febrero de 1917. Su historia inició en los albores de la nación mexicana con la promulgación de la Constitución de 1824.

Aunque, la elaboración de una constitución manifiesta la voluntad de ruptura con el orden socio-político anterior, ninguna constitución puede ser visualizada como si no tuviera referencia a la herencia institucional que pesa sobre ella , explica David Pantoja Morán en su libro Bases del constitucionalismo mexicano. La Constitución de 1824 y la teoría constitucional.

Para Pantoja, la Constitución de 1824 es importante no sólo por ser el texto fundacional de una nación que quería ser independiente y soberana, sino por la supervivencia de la esencia teórica de varios de los preceptos que se mantienen en la Constitución de 1917 y que rigen las instituciones mexicanas en la actualidad, como su carácter ?republicano, representativo y federal.

En su libro, Pantoja Morán hace un recuento de los antecedentes, la elaboración y la influencia que tuvo la Constitución de 1824 dentro del proceso de conformación de la nación mexicana. En realidad, no hubo muchos cambios entre la Constitución de 1824 y la de 1857, aunque los aspectos que fueron modificados, como la división de poderes, la libertad religiosa y la supremacía del Legislativo, son considerados hitos de la identidad mexicana.

Sesenta años después, la intención principal de quienes elaboraron la Constitución de 1917 fue respetar el espíritu liberal de la de 1857 y sólo se purgaron los defectos que tenía, comenta Pantoja Morán en su libro. Quizá sea ésta la razón por la que durante la aprobación del proyecto de la Constitución de 1917 predominaron la unanimidad y la formación de mayorías amplias , de acuerdo con Ignacio Marván Laborde, investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas.

En Cómo hicieron la Constitución de 1917, Marván Laborde indaga los pormenores de las condiciones que hicieron posible el establecimiento de un Congreso constituyente a partir de la convocatoria de Venustiano Carranza, así como de los diputados que elaboraron y votaron en la práctica la Carta Magna y la forma en la que lo hicieron.

La mayoría de quienes confeccionaron la Constitución de 1917 eran políticos relativamente jóvenes y muchos de ellos habían realizado estudios profesionales en campos como el Derecho, las ingenierías o la Medicina, pero con muy poca experiencia en el servicio público antes del Constituyente , refiere Marván.

El Congreso Constituyente Extraordinario de Querétaro quedó integrado entonces por 218 diputados, con una edad promedio de 36 años, de los cuales 169 habían realizado estudios profesionales. Los estados de la República con un mayor número de representantes fueron Jalisco, Guanajuato, Veracruz, Puebla, Michoacán y el Distrito Federal, debido a que era donde se encontraba concentrada la mayor parte de la población en la segunda década del siglo XX.

El análisis de las votaciones demuestra que en el Constituyente prevaleció la unanimidad, no hubo divisiones permanentes entre los diputados y mucho menos hubo partidos políticos (...) en el sentido de que no existió un partido que actuara de forma conjunta , comenta Marván en el libro. La ausencia de mujeres en la elaboración de la Constitución de 1917 se debe a que sus derechos políticos no fueron establecidos sino 36 años después, en 1953.

Pero la unanimidad y el consenso que se vivieron durante las votaciones para conformar la Constitución de 1917 no se mantuvo durante las posteriores lecturas e interpretaciones que se hicieron del documento, según consta en el libro Lecturas de la Constitución. El constitucionalismo mexicano frente a la Constitución de 1917, coordinado por José Ramón Cossío Díaz y Jesús Silva-Herzog Márquez.

En su libro, los compiladores realizaron una recopilación de 10 ensayos que son una muestra de la diversidad de acercamientos que se han hecho a la Constitución de 1917 desde su nacimiento.

El constitucionalismo en México es el centro de la discusión de estos ensayos de varios investigadores y juristas como José Antonio Aguilar Rivera y María del Refugio González, quienes abordaron las lecturas, los métodos de análisis, los enfoques ideológicos y las propuestas políticas de una serie de constitucionalistas, como Emilio Rabasa, Manuel Herrera y Lasso e Ignacio Burgoa.

Según Cossío Díaz y Silva-Herzog, estas lecturas de la Constitución que se han hecho a lo largo de su historia carecen por momentos de una perspectiva general del documento, debido a que abocan su análisis a la precisión puntual de ciertos fragmentos del texto y no a un estudio global del mismo.

Buena parte de estas revisiones, por ejemplo, ignoraron la principal fuente de inspiración de la Constitución del 17, la Constitución de los Estados Unidos de América, para hacer caso a las influencias francesas y germánicas.

La conclusión no es muy alentadora. El resultado de estas influencias y estos olvidos es curioso. La Constitución se entendía nominalmente como norma, pero ello no se asumía a cabalidad. No se le ubicaba como criterio supremo de validez, sino, más bien, como un objeto explicable como hecho histórico y político .

Buena parte de estas carencias interpretativas de la Constitución de 1917 se deben, en gran medida, al dominio del PRI sobre prácticamente todos los sectores de la vida pública en México. La hegemonía de un régimen autoritario se impuso también en la lectura del libro primordial .

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx