Uno de los estrenos recientes de Netflix es la exitosa cinta alemana, Ha vuelto (Look Who’s Back, 2015) de David Wnendt, una historia que gira en torno a la figura de Adolf Hitler; una película sumamente divertida, de humor ligero y hasta bobo a veces, pero sumamente aguda en su trasfondo, que por momentos deja ver una situación escalofriante: la Alemania del 2014 pareciera ser campo fértil para que un día cualquiera otro Hitler aparezca y tome las riendas.

Todo inicia cuando, una día cualquiera, Hitler (Oliver Masucci) despierta en un parque de Berlín, como si hubiera sido teletransportado desde su búnker en 1945, el día en que todo el mundo pensó que había muerto.

Desconcertado, recorre las calles tratando de entender su situación, pero nadie parece reconocerlo ni respetarlo; es hasta que llega a un puesto de periódicos que empieza a entender su entorno.

A la par, un reportero de televisión fracasado (Fabian Busch) busca una exclusiva que le pueda devolver su trabajo; mientras revisa su más reciente material, descubre que en el fondo, Hitler aparece de manera misteriosa.

Con la esperanza de obtener un empleo, el joven reportero conoce a este sujeto y se embarca con él en un viaje por Alemania, en el que el führer descubrirá que el desencanto de la población es un área de oportunidad para que el carismático líder vuelva a llevar las riendas del país. Alemania necesita de Hitler.

El plan del reportero funciona: recupera su trabajo, pero la cadena de TV también quiere al personificador de Hitler. Lo que no saben es que están lidiando con el verdadero líder.

Inventos de hombre ario

La cinta posee toques de gran genialidad, como Hitler descubriendo el Internet y llorando cuando se da cuenta de que Wikipedia es un maravilloso invento ario, pero puede llegar a ser escalofriante cuando el líder nazi se topa con unos aficionados vestidos con la playera de la selección alemana, quienes brincan y celebran la grandeza de su equipo y país.

Ha vuelto, basada en el libro homónimo de Timur Vermes, no titubea en mostrar que Hitler es una figura incómoda y que la sociedad no necesariamente está en mejores condiciones que a mediados del siglo pasado: los bajos salarios, la inmigración y una sociedad mediatizada e idiotizada parecen ser el escenario idóneo para el Führer, quien poco a poco se vuelve una sensación mediática.

Por momentos, la cinta parece una cinta de ficción tradicional y, por otros tantos, un documental que efectivamente explora la situación política de Alemania a través de un Hitler decepcionado del país.