Los números se adaptan tan bien a nuestra vida cotidiana y nuestras percepciones que podemos llegar a que su concepción es innata. Pero, en realidad, los bebés y los adultos no entendemos los números de la misma manera.

Para ellos (los niños que seguramente no están leyendo esta nota) el uno y el dos están más separados que el 11 y el 12 y mucho más que el 101 y el 102, y es que dos es el doble de grande que el uno y 102 es sólo un poco mayor que 101.

La educación matemática, a lo largo de los años, se encarga de cambiar esa percepción por la que usted tiene en este momento: En todos esos casos la separación es de un entero, es decir, es la misma .

Pero un estudio hecho por Dror Dotan de la Escuela de Educación de la Universidad de Tel Aviv y la Escuela Sagol de Neurociencias y Stanislas Dehaene del Colegio de Francia muestra que la concepción infantil o, quizá, innata, permanece.

Nos sorprendimos cuando vimos que las personas nunca dejan de pensar en los números como lo hacían cuando eran chicos , dijo Dotan a la agencia EurekAlert! Así que tal parece que, en el fondo, sí hay bebés leyendo esta nota.

LINEALES O LOGARÍTMICOS

Los adultos entendemos los números enteros linealmente (sí, ubicados en la famosa recta numérica ), pero lo niños y los adultos sin escolaridad los entienden de manera logarítmica, es decir, en términos de la proporción de uno con respecto a otro.

Para poner a prueba estas nociones, Dotan y Dehaene observaron a los participantes en el estudio poner números, conforme van apareciendo uno a uno, sobre una línea en un iPad.

Cuando dicho ejercicio es realizado en adultos escolarizados, éstos ponen, por ejemplo, el 20 a la mitad de una recta del cero al 40, pero un niño o un adulto sin escolaridad pone en medio el seis, porque es aproximadamente tan grande con respecto al uno como el propio seis con respecto al 40.

En el reciente experimento, se registraron los trayectos del dedo desde donde aparecía el número hasta que el participante lo puso sobre la recta. Así se pudo observar que, por apenas unas pocas décimas de segundo, el trayecto parecía estar dirigido por la concepción logarítmica.

Realmente parece que los dos sistemas compiten en el cerebro , dijo Dotan.

Se espera, dice el boletín de la agencia, que la comprensión sobre cómo procesamos los números ayude a hacer más efectiva la educación de los niños y el tratamientos de quienes tengan trastornos de aprendizaje o lesiones cerebrales…

En lo personal, espero que además mejore a la idea que tenemos de la educación en sí. Es decir: si tenemos, como lo muestra este estudio, una comprensión innata de los logaritmos, algo se hace muy mal en la escuela porque cuando, ya adolescentes, los vemos en clase como exponente al que hay que elevar un cierto número positivo b, llamado base, para que resulte un cierto número a nos cuesta un enorme trabajo entenderlos.

Twitter: @manuelino