Han sido tiempos difíciles. Nos hace falta reír y reír todo lo que se pueda. ¿Tiene usted también ganas de soltar la carcajada? Tengo una receta: compre palomitas y siéntese en su sala de cine predilecta a ver Lego Batman.

Pero , me dirá, yo no soy un geek ni tengo menos de 12 años . Respondo: no importa, reirá de todos modos porque gran parte de los chistes están dirigidos a la generación que ha visto a Batman pasar por diferentes cambios de piel. Vea, por ejemplo, el chiste sobre la serie de los 60. Es de un humor ?tan fino que dan ganas de arrodillarse y darle gracias a los guionistas.

Yo, si me permiten hablar en primera persona, era de lo más escéptica. Batman es mi superhéroe favorito pero últimamente está tan manoseado que cada vez le veo más las costuras.

En Lego Batman hacen chiste de todo lo que tiene que ver con el murciélago y eso es algo que vale la pena ver. No he visto la original Lego Movie pero todos mis amigos me dicen que es una joya en la que el Batman de Lego se luce. Esa es la razón para que ahora, tres años después, tenga su propia película.

Batman (en la versión original es el muy chistoso Will Arnett, pero el doblaje mexicano no desmerece) tiene problemas de ego. Está convencido de que después de él, el diluvio. Se enfrenta al Joker, quien está convencido de que es el archienemigo de Bati. Cuando Batman le dice que para él solo es un villano más, el manicomio se suelta.

Batman teme volver a tener una familia. Sin querer adopta a un niño, un tal Richard Grayson (Michael Cera) y hace migas con Bárbara Gordon (Rosario Dawson). Junto con Alfred, su fiel mayordomo, Batman se da cuenta de que, para bien o para mal, no está solo en su cruzada contra el crimen.

La cinta es ligera como agua que corre, perfecta para niños y adultos. De hecho, me parece que es más adecuada para millennials que vivieron de chiquitos al Batman de Tim Burton y que vimos en repetición la serie sesentera. En algún momento Batman y Robin el Dúo Dinámico luchan contra un montón de villanos y aparecen cartelitos de ¡Pum!, ¡Pow!; ya me entienden.

La animación es bellísima. Todo hecho con piezas de Lego. Si nunca jugó con Lego se perdió de una de las grandes experiencias de la infancia. Vea la película y salga corriendo por un Lego y alimente su imaginación. Dios sabe que estos días eso nos hace falta.

concepcion.moreno@eleconomista.mx