“Para que las mujeres que tuvimos las libertades que teníamos en los años 70, hubo en los 20, 30 y 40 mujeres excepcionales que lo sembraron, tal vez sin predicarlo, sin hacerse muy importantes, simplemente actuando de manera distinta, juguetonas, libres, a pesar de vivir en mundos muy chiquitos o teniendo actos de libertad que eran inmensos a pesar de que ahora los veamos pequeños”.

Así lo dijo la escritora y periodista, Ángeles Mastretta, durante una conversación efectuada la tarde de este miércoles con la lexicógrafa y presentadora, Laura García Arroyo, en el marco del quinto día de actividades de la Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO), so pretexto de la presentación de su libro “Yo misma” (Seix Barral, 2019).

Añadió que ahora que ve a las jóvenes que integran el nuevo feminismo reflexiona en que cuando ella tenía la misma edad ya libraba una batalla por la despenalización del aborto, pero las batallas de las mujeres antecedentes eran más sordas y acorraladas.

Opinó que a los escritores lo que les corresponde es contar su época y decir lo que piensan de ella, pero no es una obligación del escritor o de la escritora ser militante.

“Acabo de descubrir que existe el Día de las Escritoras. No sé qué pensar de este día y tampoco sé qué pensar del Día de la Mujer. Estoy muy perdida con los días. Pero supongo que sí sirve para que se hable de eso”, dijo.

Entre sus escritoras predilectas mencionó a Sor Juana, “que sé que es un lugar común, pero tengo admiración por ella por cómo encontraba las palabras, las puso ahí y las dejó como herencia; en mí ha sido un peso desde muy chica”.

También se reconoció cercana a Jane Austen, dado que, dijo, fue la primera novelista seria inglesa, aunque la historia haya dicho que Dickens. “Ella escribió 20 o 30 años antes que Dickens. Escribió historias fantásticas de mujeres con un enorme sentido del humor, que es lo que ella tenía, con una gracia y vocación de ser distintas en un mundo que sí que era cerrado. Ella lo que hizo fue aceptar ese mundo y trastocarlo”.

Añadió que “leer a otras mujeres es escucharlas. Yo tengo pasiones muy raras. Desde chica leí 'Mujercitas' y luego leí a hombres y mujeres a placer. Siendo muy chica leí el siglo XIX y me encontré con 'Ana Karenina' y con 'Madame Bovary' y me preguntaba por qué se suicidaron. Bueno, pues porque su mundo las tenía sitiadas”.

La autora de “Arráncame la vida” (1985), “Mal de amores” (1996) y “Mujeres de ojos grandes” (1990) describió a su nuevo libro como una antología de destellos, aforismos, juegos o pensamientos sueltos; una conversación cortita que la gente se puede llevar a su cama, a su rincón, escrito con el pretexto de sus 70 años de vida, cumplidos el años pasado.

“He tenido la fortuna de disfrutar mucho la vida. Tuve una infancia feliz, demasiado cuidada. Creo que una infancia feliz es el sustento importante. Por eso creo que quienes no tuvieron una infancia feliz tienen que dejarlo resuelto o lo tienen que resolver con la literatura”, opinó Mastretta.

Defendió que la literatura debe contarse a través de sí misma de su persona, su visión y su infancia, puesto que, con sus años de escritora ha descubierto que lo íntimo también tiende a ser universal.