“Lo que hay es un clima de debate y de opinión en un momento de suma complejidad de un país que está en un proceso de transformación, que puede ser comprendida de una u otra manera. Todo cambio de régimen implica debate, reflexión y discrepancia. Creo que es muy importante que exista esa discrepancia y se exprese, porque permite que las cosas se desarrollen. No existe cambio social ni cultural sin conflicto. Por eso hoy en día hemos de darle más valor a la discrepancia. La cultura es un espacio de lo opinable y en eso radica su riqueza. Pienso que estamos viviendo un tiempo apasionante en ese sentido”.

Es la reflexión de Lucina Jiménez, directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), en entrevista para El Economista a manera de revisión de este momento en la vida cultural del país, un vistazo atrás a casi tres años de administración y previsiones a igual cantidad de tiempo por delante. Además, en el año que enmarca el 75 aniversario del instituto, a cumplirse el próximo 31 de diciembre.

La funcionaria es abundante sobre los pormenores y ejes de acción del equipo que encabeza en el INBAL, pero antes destaca que es el momento perfecto y de terreno fértil para generar vínculos entre la administración federal y la iniciativa privada, sobre todo para el enriquecimiento cultural del país.

“Contamos con un instrumento fiscal muy importantes, que es Efiartes y aunque existe desde 2011, de esa fecha para acá se han invertido unos 600 millones de pesos de recursos privados en proyectos que han aportado unas 300 empresas. Pero el potencial es el doble porque la Ley del Impuesto Sobre la Renta permite que un monto máximo de hasta 2 millones de pesos de la recaudación se pueda canalizar a esta inversión. Debemos fortalecer ese instrumento en el sector privado. Nos interesa muchísimo generar esa vinculación y lo hemos estado buscando con el acercamiento a las cámaras empresariales. Creo que es un instrumento que podemos aprovechar más y fortalecernos como país”, asegura la funcionaria.

Añade que buscan también que los estados de la República se familiaricen con el recurso y puedan usar este instrumento para el apoyo de proyectos creativos. Asimismo, indica, se planea trabajar junto con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para crear el distintivo de “Empresa culturalmente responsable”.

Reingeniería estructural

La labor de la presente administración en el INBAL es más bien hacia el interior, afirma Lucina Jiménez, dado que es quizás el momento transicional más importante en la vida cultural del país. Y esa transición, agrega, debe hacerse de manera integral, con un trabajo estructural que no se ve, pero es necesario.

Son tres elementos fundamentales con los que trabaja el proyecto que encabeza como titular del INBAL. Uno de ellos, indica, es la “reingeniería del instituto” para erradicar sistemas de gestión cultural que “eran sumamente dispersos” y no permitían eficientar el uso de los recursos.

Reconoce que la regularización de las prestaciones de los trabajadores del INBAL es pendiente y una prioridad de esa reingeniería. Por décadas, rememora, ha sido un lastre para el instituto que para cumplir con los derechos laborales había que recurrir a montos económicos adicionales o reasignar aquellos originalmente destinados a la práctica artística.

“Hemos hecho un trabajo muy importante con las agrupaciones sindicales (una veintena en el INBAL) para revisar todas las prestaciones pactadas. Las hemos incorporado todas a unas condiciones de trabajo que están siendo analizadas por Hacienda. Queremos dejar una institución que reconozca los derechos de los trabajadores y los incluya presupuestalmente, de tal manera que ya no dependa de si hay recursos, que ese reconocimiento forme parte de un ejercicio presupuestal regularizado, y aspiramos a que el próximo año una parte de ello se empiece a reflejar. Estamos buscando sostenibilidad porque Bellas Artes es una institución emblemática y tenemos que darle sentido de futuro. Tenemos que asumir la parte administrativa y dejar las condiciones para que la institución se autorregule”.

Los trabajadores contratados por Capítulo 3000 o eventuales también son un asunto que requiere de solución, admite, y se está haciendo un estudio institución por institución para elaborar un diagnóstico de los trabajadores eventuales y así acordar posibles soluciones. “Necesitamos saber de qué manera podemos hacer la recomposición. Estamos haciendo el diagnóstico en paralelo con Hacienda. Lo que sí es que ya no seguimos contratando por Capítulo 3000”, explica.

Un segundo punto, indica, es la recuperación de la vocación social del instituto. “Hablamos de recuperar la misión de la nobleza, porque el INBAL nació para hacer posible que las artes fueran parte de la vida ciudadana, con una vocación social que a lo largo del tiempo se diluyó o se fue autonomizando con la práctica artística y, como todo fenómeno de la modernidad, fue dejando espacios vacíos”.

Una de las acciones primordiales, explica, fue el rediseño de las programaciones y prácticas artísticas de las agrupaciones dependientes de la entidad en términos de inclusión y asimilación de diversidad. Como casos concretos menciona que ahora todas las agrupaciones artísticas vinculadas están orientadas al acceso igualitario de las personas con discapacidad, a la incorporación de las lenguas indígenas en todas las prácticas, así como la puesta en primer orden de la equidad e igualdad de género, entre otras acciones.

El tercer elemento, explica la doctora en Ciencias Antropológicas, es la recuperación de la vocación nacional, es decir, no crear más instituciones culturales en los estados sino mejorar la vinculación con las ya existentes. Para ello se han creado acuerdos con las instituciones en cada entidad para generar espacios de interlocución y cocreación entre las compañías nacionales y los espacios y grupos de todo el país.

Pero para que lo anterior fuera efectivo era necesario hacer una revisión presupuestal sobre la concentración del dinero. Jiménez señala una histórica y “tremenda” centralización de los recursos del INBAL: hace tres años prácticamente el 85% de los recursos de la dependencia se ejercía en la Ciudad de México y ahora, asegura, el ejercicio se distribuye en 60 y 40%, todavía con ventaja para la capital mexicana.

“Pero vamos poco a poco. Lo importante es ir gestionando los proyectos en coordinación con los gobiernos estatales. No es que vayamos a trasladar los programas de Bellas Artes a los estados porque al final de cuentas seguiríamos siendo centralizados. Cada estado tiene necesidades e intereses diferentes”, asegura.

Erradicación de la violencia de género

Otra parte fundamental del eje transversal con el que opera el proyecto encabezado por Lucina Jiménez es la cero tolerancia a las violencias de género y hacia las identidades no binarias.

“Eso ha implicado reformular los protocolos dentro del instituto, escuchar a las estudiantes que han dicho ya basta. Acompañamos y celebramos que exista ese ‘ya basta’. Esos movimientos tienen un lugar importante en la reconfiguración institucional y de las culturas que se mueven al interior de la institución. No somos entes monolíticos, somos una institución emblemática, sí, pero viviendo un tiempo al que debemos responder”.

Reflexiona y lamenta que en todas las disciplinas en las que el cuerpo es el medio de expresión hay un riesgo mayor de tránsito hacia las pedagogías violentas: “es fácil establecer relaciones de poder dentro de las prácticas pedagógicas”. Pero destaca que para ello se trabaja no solo en el cambio de direcciones en instituciones teatrales y dancísticas del INBAL, sino que una nueva visión que no use la violencia como una pedagogía bajo el pretexto del rigor y la disciplina y cambie a una formación integral y menos punitiva.

“Hay que crear el andamiaje institucional para facilitar la garantía de los derechos humanos. Junto con las organizaciones de mujeres (de las escuelas de artes escénicas) hicimos una convocatoria pública para que se sumaran otras estudiantes a realizar protocolos con el aval estudiantil. En eso estamos ahorita: están haciendo los trabajos preparativos para la reformulación del protocolo y tendrá que ser un trabajo continuo porque estamos ante un cambio de paradigma que no solo tiene que ver con las protestas sino con el hecho de que las instituciones hoy en día han de garantizar un enfoque de equidad y de igualdad sustantiva”.

Por ello hace sentido que haya promoción de la obra artística de mujeres, dice, tal como comienza a suceder en instituciones como la Orquesta de Cámara de Bellas Artes con la visibilización de compositoras mexicanas o que la Compañía Nacional de Teatro impulse la dramaturgia y la dirección de mujeres, como dos ejemplos de este viraje que es posible ver en todas las disciplinas afines al instituto.

Replantear el enfoque hacia la práctica artística

En la recuperación de la vocación social del INBAL es clara la determinación para disolver la brecha entre el arte que llama de los profesionales y las expresiones artísticas de los pueblos. “Esos procesos de creación artística siempre han estado en diálogo y ahora estamos preparando una exposición muy importante que hará alusión a ello. Queremos plantear estas rupturas y la exposición la vamos a tener en el Palacio de Bellas Artes”.

También señala como necesario replantear la vocación de los museos del INBAL y hacer en ellos rediseños inclusivos. Que los recintos expositivos puedan hacer nuevas valoraciones y dotar de mayor visibilidad a sus acervos sin renunciar a las exposiciones internacionales. En ese sentido indica que se trabaja en dos conceptos: museo verde, sobre la sustentabilidad ecológica de cada recinto, y museo expandido, para llevar los contenidos y planteamientos de los recintos más allá de sus espacios.

Anticipa que en ese sentido ya se trabaja con museos como el Tamayo, el Carrillo Gil y el Munal, así como el Museo de Arte Moderno, donde se recupera el Jardín Escultórico y se integra al circuito del Bosque de Chapultepec para hacer de este un espacio público.

Asimismo, anticipa la construcción de un Jardín Escénico en el otrora estacionamiento ecológico del Bosque de Chapultepec, un sitio flexible para la experimentación escénica.

En el Centro Cultural del Bosque (CCB), explica, “se está haciendo una inversión muy importante para actualizar los teatros a la manera contemporánea, que además puedan tener instalaciones eléctricas adecuadas para las siguientes décadas”.

Habrá reordenamiento del sistema de transporte en la zona del CCB y fortalecimiento de los andadores peatonales para generar conectividad hacia este complejo, “porque se había quedado encerrado y vamos a resolver ese encapsulamiento”. La Sala de Arte Público Siqueiros, ubicada en Polanco, también será parte de esta integración del circuito cultural en Chapultepec.

“Son tareas que no se ven, pero al final del día son las venas por las que corre el cumplimiento de las metas institucionales. Es por eso que Bellas Artes está trabajando mucho hacia adentro, porque estamos haciendo toda esa reingeniería”, señala Lucina Jiménez. La finalidad, concluye, es que “cuando nosotras ya no estemos ahí, el INBAL sea un instituto que camine y tenga incorporadas buenas prácticas”.

Es momento para la iniciativa privada

Efiartes, creado en 2011, permite que la iniciativa privada pueda invertir en proyectos artísticos, teatrales, operísticos, de artes visuales, museos o literatura mexicana. Con él las empresas pueden aportar 10% del pago de impuestos o hasta 2 millones de pesos en proyectos que dan sostenibilidad a la práctica artística.

Colaboraciones internacionales que suman

Desde su visita en el 2020, el reconocido director de orquesta Gustavo Dudamel aceptó vincularse con el INBAL para considerar a México como una plataforma para impulsar el arte musical de toda América Latina. De esta manera, el director venezolano a través de su fundación ha generado interacción entre los proyectos que él impulsa a nivel internacional y jóvenes estudiantes mexicanos de música que les permitan una formación personal.

Algunas tareas dentro de la reingeniería en el INBAL:

  • Hacer inclusivas todas las instituciones y programas del INBAL
  • Especial énfasis en la erradicación de la violencia de género
  • Elaboración de protocolos de género en coordinación con alumnas de las escuelas de artes escénicas
  • Visibilización del trabajo artístico de las mujeres en todos los campos creativos
  • Hallar solución al conflicto de los derechos laborales de los trabajadores de Bellas Artes
  • Hacer una revisión y diagnóstico de todo aquellos contratados por Capítulo 3000
  • Descentralización del los recursos y fortalecimiento del vínculo con los estados
  • Actualización tecnológica de los teatros del CCB y su desencapsulamiento
  • Creación de un Jardín Escénico en la primera sección de Chapultepec
  • Impulso de museos verdes y museos expandidos
  • Replanteamiento de los museos a partir de sus acervos

ricardo.quiroga@eleconomista.mx