1. En un mundo mejor (Haevnen), de Susanne Bier

Aún las historias más terribles tienen que guardar un poco de esperanza, dice la directora Bier en una entrevista. La traducción del título original en danés es Venganza, sin embargo es muy posible que el título en español capte mejor lo que se proponía la directora de esta película dura, hermosa y conmovedora, lejos de cualquier estereotipo o simplificación.

2. La doble hora (La doppia ora), de Giuseppe Capotondi

Nada más delicioso que un thriller capaz de sorprenderte cada diez minutos cambiando por completo lo que pensabas que estaba sucediendo, especialmente cuando aún advertidos somos incapaces de anticiparlo. Rappoport y Timi ganaron los honores en Venecia por sus actuaciones como una mucama y un ex policía que se conocen en un evento de citas rápidas antes de verse envueltos en una trama compleja de amor, venganza y crimen.

3. El artista (The Artist), de Michel Hazanavicius

Este homenaje al cine mudo y los inicios del sonoro, fue, no obstante el Oscar a Mejor Película, despreciado por muchos que la consideraron poco más que un truquito ingenioso. Al margen de su precisión técnica en replicar una época y estilo narrativo, la conjunción del carisma y química entre Dujardin y Bejo, la música de Bource, sumadas a una dirección eficaz y más sofisticada de lo que aparenta, la convirtieron en el mejor y más delicioso pretexto para sonreír en el año.

4. Los descendientes (The Descendants), de Alexander Payne

¿Hubo en el año un personaje más entrañable que este cornudo y viudo en ciernes que hace lo imposible por ponerle buena cara al mundo frente al derrumbe repentino de su matrimonio, hijos problemáticos, suegro irascible, y una decisión que tiene el futuro de su familia y comunidad en vilo?

5. Asesino del futuro (Looper), de Rian Johnson

Looper está lleno de viajes en el tiempo y paradojas existenciales, y en el centro está lo que te diría tu yo del futuro si pudieran tomarse un café, particularmente si está convencido que no tienes idea de lo que estás haciendo con tu vida. Inteligente y deslumbrante, la mejor cinta de ciencia ficción desde Matrix.

6. Una separación (Farhadi)

No hay preguntas fáciles y las respuestas son aún más difíciles de encontrar en los dilemas morales que nos presenta Farhadi, particularmente cuando se contrastan con la ley y la aspiración de justicia de una sociedad tan imperfecta como la iraní. Intensidad emocional y diálogos afilados que juegan con la propensión del espectador a juzgar fácilmente.

7. Monsieur Lazhar, de Falardeau

Cuando una maestra de primaria se suicida en plena escuela, deja a la comunidad conmocionada. El único dispuesto a hacerse cargo de los niños es Bachir, un misterioso profesor suplente de origen marroquí, con técnica bastante oxidada y recursos pedagógicos limitados, que intenta suplir con una profunda dosis de humildad y humanidad.

8. Drive, de Nicolas Winding Refn

Un conductor freelance, frío y eficaz, capaz de sacar a cualquiera de los peores apuros con su habilidad al volante, si pagan el precio justo, hasta que conoce a Irene, su encantadora vecina y decide ayudarla. Winding Refn juega con la fórmula del cine negro y la invierte. La femme fatale no es la perdición, y no son la avaricia o la lujuria los que hunden al protagonista en una espiral de violencia. Quién le manda tener buenas intenciones.

9. Skyfall, de Sam Mendes

Quizá lo mejor de este Bond en decadencia sea la elegancia de Mendes, tanto en los aspectos formales como en su trabajo con los actores. Detrás está una pregunta que nunca se hizo Fleming o alguien más en los cincuenta años de la franquicia más exitosa de la historia del cine, ¿dónde cabe James Bond en un mundo de jóvenes, hackers y burocracia, particularmente cuando envejece y se vuelve vulnerable?

10. Poder sin límites (Chronicle), de Trank

En un año donde todo tipo de súper héroes cruzaron la pantalla grande, sólo Trank fue capaz de un escenario verosímil y por lo mismo delirante de lo que le podría suceder a tres jóvenes que súbitamente se descubren poderes sobrehumanos. Especialmente si lo que se proponen no es salvar o destruir el mundo, primero tienen problemas personajes que resolver.

11. Frankenweenie, de Tim Burton

Burton se aleja de ese entramado de manierismos histéricos y sobreproducidos que conforman su estilo y se concreta en contar una historia macabra y divertida que al mismo tiempo es un homenaje a la literatura y el cine clásico de horror y a esa compleja mezcla de inocencia y crueldad que es la infancia.

12. Another Earth, de Mike Cahil

Una réplica aparentemente idéntica de la tierra aparece en el firmamento. Es nuestro mundo, con algunas variantes. Quizá en ella, Rhoda, la protagonista, no cometió el peor error de su vida, destruyendo la familia de John Burroughs. Ese mundo paralelo es pretexto y detonador para explorar los abismos de culpa, dolor y redención de sus personajes.

Menciones honoríficas

The Bourne Legacy (Gilroy), The Girl with the dragon tattoo (Fincher), The Avengers (Whedon), Best Exotic Hotel Marigold (Madden), Shame (McQueen), The Amazing Spiderman (Webb), 50/50 (Levine), Friends with benefits (Gluck).

Las decepciones

El método peligroso (A dangerous method), de David Cronenberg Lo único peligroso de esta pomposa historia del psicoanálisis es morir de tedio y aburrimiento. Lástima la brillante actuación de Mortensen.

La piel que habito, de Pedro Almodovar Llena de errores técnicos y un guión autocomplaciente dispuesto a todo para provocar el shock del espectador, lejos de la solvencia madura de sus trabajos previos.

Dark Knight Rises, de Christopher Nolan Sus fans le perdonan los innumerables agujeros y giros forzados de la trama, para toda su pretensión grandilocuente y efectista, no deja de ser una cinta fallida y facilona que sin la fuerza y mitología de sus predecesoras se hubiera perdido en el baúl de las olvidables adaptaciones de cómic.

Twitter: @rgarciamainou