México se situó como el país que menos pruebas realiza de Covid-19 dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), de acuerdo con los últimos datos actualizados.

En el documento “Pruebas para Covid-19: una forma de levantar el confinamiento” se muestra que México estaría realizando apenas 0.4 pruebas por cada 1,000 habitantes, lo cual coloca al país en el último lugar, por abajo de Japón, que realiza 1.8 pruebas, y Grecia con 5.8 pruebas.

“Una pregunta clave detrás de cualquier estrategia para aliviar las restricciones de confinamiento y reabrir las actividades económicas es cómo evitar una nueva propagación del virus SARS-CoV-2 que requeriría más bloqueos. Una vez que el número de personas infectadas se haya reducido con éxito, la supresión rápida de nuevas oleadas de infecciones virales será clave. Las estrategias de pruebas son fundamentales para lograr esto”, se lee en el documento.

De acuerdo con los datos de la Secretaría de Salud al domingo 26 de abril, en México se estudiaron a un total de 67,635 personas, de las cuales 14,677 resultaron positivo en la prueba del Covid-19, mientras que otras 45,346 dieron negativo.

Con el resultado al 26 de abril, México repite en la última posición del listado de la OCDE. Además, se encuentra muy por debajo del promedio de los países miembros, de casi 23 pruebas por cada 1,000 habitantes.

En el otro extremo, Islandia se ubicó nuevamente como el país que realiza más pruebas, con casi 135 por cada 1,000 habitantes, seguido de Luxemburgo, con 64.6 pruebas y Estonia con 36.9 pruebas.

La OCDE recordó que, desde inicio del año, todos los países han introducido restricciones estrictas a la vida social y económica, como el distanciamiento social y el aislamiento en hogares. Hacia delante, la pregunta es cómo volver a una nueva normalidad con una vida social y económica que coexista con el virus.

“Para evitar nuevos picos en el número de casos, sobrecargando las capacidades del sistema de salud, las tasas de infección deben mantenerse suprimidas hasta que se encuentre una vacuna o un tratamiento efectivo. Sin embargo, si se levantan todas las estrategias de confinamiento, se espera que la tasa de infección se recupere en cuestión de semanas. Se necesita una estrategia sobre cuándo y cómo relajar el encierro, y cuándo y cómo volver a apretar algunos de ellos cuando sea necesario. Esto es necesario para minimizar el riesgo de nuevos picos del brote o, al menos, para ganar el mayor tiempo posible entre los picos sucesivos”.

Agregó que para reducir el riesgo de nuevos brotes en una “segunda ola del coronavirus”, se debe rastrear, analizar y aislar —si están infectadas— a un 70-90% de todas las personas con las que una persona infectada entró en contacto. Para ello, se requeriría un gran aumento en las pruebas.

ana.martinez@eleconomista.mx