La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió sobre las medidas que los gobiernos de algunos países han comenzado a plantear para la reintegración de la vida pública incluso a pesar de estar inmersos aún en la lucha contra la expansión del contagio por el virus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad Covid-19, incluso, algunos de ellos, en desacuerdo con las recomendaciones del organismo internacional para la liberación paulatina y extendida de las restricciones a la población.

"Hay que dejar claro que no tenemos ninguna autoridad para forzar a los países a implementar lo que les recomendamos. Está en ellos tomar nuestras recomendaciones o rechazarlas, pero ofrecemos estas advertencias basadas en las mejores evidencias científicas. Si lo recuerdan, el 30 de enero declaramos el más alto nivel de emergencia global por Covid-19. En ese momento solamente había 82 casos en China, sin casos en América Latina, de hecho, ni en África y con solamente 10 casos en Europa y ninguna muerte en el resto del mundo. Cada país pudo poner en marcha todos las políticas de salud posibles. Entonces dijimos: 'identifiquen, prueben, aíslen y rastreen las rutas de contagios'. Ahora pueden darse cuenta de que aquellos países que atendieron están en una mejor situación que otros", expuso el director general del máximo organismo para la salud, Tedros Adhanom, durante la conferencia de prensa global este lunes.

En adición, la doctora Maria Van Kerkhove, secretaria técnica del Programa de Emergencias Epidemiológicas de la OMS, reconoció que no hay país que no esté luchando por ser efectivo en la identificación de casos por Covid-19 y "batallando" con los registros más exactos de fallecimientos asociados al padecimiento al mismo tiempo que sus sistemas de salud combaten la propagación, en algunas regiones, llegando a sus picos más altos. Recomendó que si los gobiernos de algunos países desean relajar las medidas de restricción y reactivar algunas áreas de trabajo y escuelas, antes deberán ser capaces de garantizar su capacidad de respuesta ante un repunte de contagios.

"Hay otros factores que deben considerarse, como la habilidad de cada país para identificar los casos (de contagio), la capacidad de las unidades médicas en la línea frontal para atender a los pacientes, evaluando la cantidad de camas disponibles para pacientes no tan graves y pacientes con afecciones severas. Eso definirá su potencial para aumentar su capacidad de atención en caso de un repunte. Deben asegurarse de que si algunos espacios públicos se abren de nuevo, si las escuelas se reabren, que esos lugares estén listos para recibir a los estudiantes de nueva cuenta, para recibir a trabajadores, en espacios que permitan mantener el distanciamiento físico pero les permitan trabajar. Eso requiere de tener una población capacitada e informada para comprender que estas necesidades (de volver a una vida pública) sucederán de una manera paulatina y controlada. Necesitamos que todos estén preparados mentalmente de que nos queda mucho por andar y eso requerirá de ser más pacientes para poder lidiar con algunas de estas medidas que pueden ser complicadas de sobrellevar", advirtió Van Kerkhove.

El doctor Michael J. Ryan, director ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS, postuló que el desafío de todos los países y sus poblaciones es determinar cómo disolver las medidas de aislamiento, cómo tener una estrategia de apertura que no derive en un rebrote de la pandemia y que si sucede una nueva oleada, esta esté lo más distanciada posible de esta pandemia.

"Esa ola de resurgimiento podría suceder ahora mismo o en dos meses. Lo desconocemos. Mucho menos sabemos qué sucederá en tres, cuatro o cinco meses. Lo que sí sabemos es que si los países implementan las medidas, si liberan la presión sobre los sistemas de salud y la capacidad de identificación de casos de infección, ponen presión en la capacidad del virus para sobrevivir. Y si retiran esa presión muy rápido, el virus va a reemerger. Cada país tiene que evaluar el impacto positivo en la economía para determinar ciertas áreas de apertura, pero considerar el impacto negativo que implicaría un repunte del contagio", mencionó.

Agregó que los países que decidan liberar ciertas áreas laborales y escolares deberán basarse en los datos y reemplazar las medidas restrictivas de salud y públicas por nuevos contratos sociales relacionados con el distanciamiento físico.

Adhanom, por su parte, advirtió que: "tenemos un largo camino frente a nosotros y muchos esfuerzos por hacer. La OMS está comprometida a hacer todo lo posible para ayudar a todos los países (…) pero, repito, la unión de las naciones es la base de la solidaridad global. Este virus no será vencido si no estamos unidos, y si no estamos unidos, el virus abrirá las grietas entre nosotros y seguirá causando estragos, se perderán vidas".