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Mark Twain, esencial
¿Qué más rescatar de Twain ahora que es su centenario luctuoso? Más que una obra específica, lo recomendable sería rescatar su espíritu no como el juego que se hace ahora en las visitas guiadas a la que fue su última morada en Connecticut sino como lo dice la académica Shelley Fisher Fishkin. Twain, en esencia, no nos ha abandonado.

El periodismo, tomado en su más sencilla y esencial acepción, la de realizar algo con cierta periodicidad, acompañó siempre a Samuel Langhorne Clemens.
De entrada, nació el 30 de noviembre de 1835 mientras el cometa Halley era visible en el cielo y murió, ya como Mark Twain, el 21 de abril de 1910, cuando el astro estaba, una vez más, como cada 75 años, de visita en el firmamento terrestre.
Y fue para convertirse periodista, tras haber sido piloto de barco en el Mississippi y minero, en 1863 adoptó el nombre de Mark Twain, con el que se ganaría la inmortalidad.
Además, no cabe duda de que escribía con constancia y periodicidad, dado el inmenso volumen de su obra.
El primer gran literato de Estados Unidos o padre de la literatura estadounidense , como lo han llamado escritores de la talla de Hemingway y Faulkner, suele llegar a los hablantes del castellano a través de sus personajes Tom Sawyer y Huck Finn, lo cual no tendría nada de malo (de hecho Las aventuras de Huckelberry Finn es considerada la primera gran novela estadounidense o, simplemente, la gran novela estadounidense) de no ser porque hasta ahí llega nuestro conocimiento de este inmenso y prolífico autor.
¿Qué más rescatar de él ahora que es su centenario luctuoso?
Ni idea, hay tanto de dónde escoger
En la afanosa búsqueda de una respuesta a tan complicada pregunta que quien suscribe esta nota compró, por menos de siete dólares el libro electrónico Works of Mark Twain que contiene 15 novelas, unos 100 cuentos cortos, 10 ensayos y nueve trabajos periodísticos.
Así que más que una obra específica, lo recomendable sería rescatar el espíritu de Mark Twain, no como el juego que se hace ahora en las visitas guiadas a la que fue su última morada en Connecticut sino como lo dice la académica Shelley Fisher Fishkin:
Sigue siendo el autor estadounidense más citado porque dijo tantas cosas citables y esenciales. Pero también se sale con la suya al decirnos verdades incómodas sobre nosotros mismos. A Twain se las aceptamos porque, aunque es brutalmente honesto, no es uin malvado. Te da la idea de que, sin importar cuan tontos seamos, no nos abandonará .
Y es cierto, Mark Twain, en esencia, no nos ha abandonado.
mlino@eleconomista.com.mx